
A pesar de que los productores intentan que este tipo de bebidas no se queden sólo relegadas a los tradicionales brindis navideños, lo cierto es que a muchos todavía nos cuesta despegar de nuestra cabeza la idea de que beber cava y champán es solamente para nuestras fiestas navideñas. A la hora de enfrentarnos en un supermercado con un montón de botellas de espumosos y sobre todo, si no sois especialistas como me pasa a mí y compráis este tipo de vinos sólo en estas fechas, está bien conocer unos parámetros básicos que nos ayuden a escoger lo que más nos gusta y lo más acorde con nuestras preferencias, así como conocer básicamente las características de fabricación de estos vinos espumosos.
Tanto el champán como el cava son denominados vinos espumosos naturales, esto es debido al gas carbónico endógeno que al ser descorchada la botella y escanciado el vino, forma una espuma seguida de un desprendimiento continuo de burbujas. Este gas carbónico es producido en una segunda fermentación realizada ya en la propia botella del espumoso herméticamente cerrada a partir de los azúcares naturales o agregados. Es decir, que en la misma botella que nosotros compramos el vino se ha producido una segunda fermentación durante la que se libera el gas carbónico y después de este proceso pasa un tiempo de envejecimiento que es el que determina tanto el tipo, como incluso el precio de la bebida en cuestión.









