
Calor. Mucho calor. Qué mejor que comer fresco y frío. La coyuntura me llevó a buscar en el frigorífico unas sardinas en sal que tenía guardadas para unas prisas. Al abrir la puerta se encendió la luz del habitáculo y encontré las sardinas, deslumbradas, que mirando como no queriendo verme me dijeron en un susurro: -haz lo que quieras, pero nosotras no nos levantamos, comprenderás que con estas temperaturas…
Vaya, ya estamos otra vez con los ingredientes respondones y parlanchines, me dije, y me puse a pergeñar una manera de que todos saliéramos ganando, que si ellas no se dignaban levantarse nos las comeríamos acostadas. Algo más de una hora después tenía en mi plato unas sardinas acostadas en vinagreta de menta relucientes sobre un colchón de patata.
Ingredientes para tres personas
600 gr. de sardinas gordas en sal, medio pepino, un pimiento verde italiano, aceite de oliva virgen extra, vinagre de vino blanco, tres ramas de menta, tres patatas medianas, una cebolla o cebolleta, sal fina y sal gorda.
