La escena se repite a diario en mercados, supermercados y cualquier otra superficie de compra. Allí llegamos a menudo como uno más, con nuestro carro de la compra. Esa solución práctica para quienes tienen que recorrer más distancia de la cuenta tras salir del supermercado o del mercado y no tienen el coche a mano es, quizá, un vestigio de un pasado no tan lejano.
El carrito de la compra es una auténtica institución en nuestro país, como los de la marca Rolser, con los que todos hemos crecido y uno de esos elementos casi hereditarios y atávicos que todavía conservamos de nuestras abuelas y nuestras madres.
Pero, a menudo, incluso ellas cometían un error primordial al llevar los carritos de la compra de dos ruedas, cuatro o las que sean. Con el tiempo, estos han ido evolucionando hasta convertirse, en algunos casos, en todopoderosos carritos todoterreno que permiten incluso subir escaleras con facilidad gracias a sistemas específicos.
Sin embargo, ya sean carritos baratos o caros, la realidad es que casi todos cometemos un error de principiante cuando los usamos: tirar de ellos en vez de empujarlos cuando van cargados.
Carro de la compra Saquet LN 4 Ruedas Rolser.
Tirar de un carro de la compra vacío no es complicado. Apenas pesa y no genera mucha resistencia. Pero cuando caemos en el error de hacer una compra voluminosa y dedicarnos a tirar de él durante unos cuantos metros —200, 500 o incluso un kilómetro, la distancia que sea—, nos damos cuenta de que estamos forzando la articulación del hombro más de la cuenta con un gesto indebido y para el que nuestro hombro no está preparado.
Lo que deberíamos hacer con la mayoría de carros de la compra que podemos encontrar en prácticamente cualquier tienda es justo lo contrario: empujarlos, no tirar de ellos. De hecho, cuando van cargados, estos carros prácticamente lo piden a gritos.
Al empujarlos, ayudan a mejorar nuestro equilibrio y, al mismo tiempo, permiten que su propio peso marque el paso. Así no tenemos que estar tirando de ellos ni cargando más de la cuenta la articulación del hombro, sino apoyarnos ligeramente en el carro para limitar el esfuerzo.
Imágenes | Rolser
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