Los temporales en Galicia dejan un reguero de millones de berberechos y almejas muertas. La culpa: la baja salinidad del agua

El exceso de agua dulce pone en peligro el marisqueo de estas especies, que necesitan una mayor concentración de sal en la ría

Berberechos Muertos
Facebook Twitter Flipboard E-mail
jaime-de-las-heras

Jaime de las Heras

Editor Senior
jaime-de-las-heras

Jaime de las Heras

Editor Senior

Pocos refranes hay más certeros en España que el mantra meteorológico de que nunca llueve a gusto de todos. Ante un otoño e invierno especialmente lluvioso en el oeste de España, las situaciones de altas pluviometrías suponen un alivio para agricultores y ganaderos, pero suponen un desastre para pescadores y mariscadores.

Los primeros porque sus días de salir a faenar se recortan. Los segundos, cuando hablamos de mariscar en rías como Muros y Noia, en la provincia de A Coruña, porque el exceso de agua dulce está suponiendo un mazazo irrecuperable para las poblaciones de marisco.

Un vistazo a…
Cómo cocinar de forma segura

Fuentes de las cofradías locales estiman que hasta un 30% de los berberechos de la zona están muertos. La causa, lógica, está en que el exceso de agua dulce que ha llegado a las costas galegas en las últimas semanas. Tanto por la propia lluvia que cae sobre ellas como por la que desciende desde el interior de la provincia, reduciendo el porcentaje de salinidad de las populares rías gallegas, cuyo éxito biológico está en ese delicado equilibrio de aguas dulces y saladas que permiten el florecimiento y crecimiento de diversas especies de mariscos y pescados.

Ahora, las escenas de bajamar en playas como O Testal son desoladoras. Un auténtico cementerio de, sobre todo, berberechos y de almejas en menor medida que están dejando contra las cuerdas a dos de los mariscos más cotizados de las lonjas gallegas y que, además, en los últimos años también estaban sufriendo reducciones en sus capturas.

Lo malo para el sector es que ha habido una tormenta perfecta entre 2025 y lo que llevamos de 2026, explican fuentes sectoriales a El Correo Gallego. En 2025, había mucha cría de bivalvos, pero no alcanzaron la talla suficiente porque no podían alimentar. El fitoplancton, al estar también a merced de vientos del norte más prolongados de la cuenta, no aguantaba dentro de la ría y eso provocaba que no aumentasen de tamaño.

Ahora se suma el efecto de la baja salinidad del agua. No debemos obviar que el marisco es un animal de agua salada, su hábitat natural. El descenso de la salinidad en ésta supone un riesgo para su supervivencia, como se está demostrando en este 2026 donde se acumulan borrascas y temporales que están causando estragos en el marisqueo gallego.

Hay, evidentemente, una razón aguas arriba. Ante una situación de abundancia de lluvias, los embalses gallegos están teniendo que abrir sus compuertas con más frecuencia de la habitual. Toda esta agua dulce represada supone una amenaza constante para el marisco. 

No obstante, como explica en sus redes sociales el pescador Rogelio Santos Queiruga, todo suma. No es solo que la culpa, a priori, sea del exceso de agua dulce, sino también, según explica en su cuenta de X, "la adecuada depuración de aguas urbanas residuales sigue siendo a día de hoy una necesidad clamorosa".

Imágenes | Rogelio Santos Queiruga

Inicio