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Goaßmass, el calimocho alemán que mezcla cerveza y Coca-Cola, quiere volver a ponerse de moda

Goaßmass, el calimocho alemán que mezcla cerveza y Coca-Cola, quiere volver a ponerse de moda
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La combinación de cerveza con Coca-Cola y licor de frutas puede sonar a mezcolanza digna de fiestas universitarias, pero se trata de la receta de un curioso cóctel que podríamos definir como el calimocho -o la michelada- alemán. Es la Goaßmass o Goaß, una bebida muy popular en el sur de Alemania durante los años 80 y que ahora está resurgiendo con nuevas connotaciones.

El país germano no vive ajeno a la moda de las cervezas artesanas y otras bebidas a mendo asociadas a los millennials. Reivindicar hoy la Goaßmass es una declaración de intenciones frente a esas tendencias globalizadas, incluso se está convirtiendo en la bebida simbólica del activismo urbano contra la gentrificación, el cambio climático y otras problemáticas sociales del siglo XXI.

Para comprender la cultura alrededor de este cóctel es importante el contexto en el que surge. Alemania es un país muy grande con regiones claramente diferenciadas en las que los modos de vida, las costumbres y la gastronomía difieren mucho, también en las bebidas. Para el resto del mundo es un país cervecero -aunque no es el que más consume en Europa per cápita- que asociamos a la Oktoberfest, pero la gran fiesta de la cerveza es, sobre todo, un evento puramente bávaro.

Los propios alemanes consideran a Bavaria como una región algo especial en cuanto a gustos y costumbres, con Múnich como el gran epicentro del que habitualmente surgen tendencias que se extienden al resto de regiones. Y aunque algunos medios vaticinan la inminente llegada de la Goaßmass a bares de todo el país, quizá sea una bebida demasiado local para convencer a otros paladares.

Bebida popular y humilde que se recuerda con nostalgia

Los años 70 y 80 vivieron la edad de oro de este cóctel de cerveza y refresco de cola, casi siempre aderezado con un buen chupito de licor de cerezas -Kirsch-. Era un trago popular entre la juventud de la época alejada de la pretenciosidad de las clases altas, muy común en las discotecas y fiestas de estudiantes.

Cerveza

Se tomaba en los bares sin tener que aparecer necesariamente en ninguna carta y también era muy consumida en festivales y eventos locales, fiestas de barrio y en las Stammtisch, una especie de mesas redondas o reuniones comunitarias de gente con algún interés en común, muy típicas en Múnich y alrededores.

Podría derivar de una cerveza dulce que crearon los jesuitas en el siglo XVIII

Su nacimiento concreto no está muy claro, como ocurre con tantas especialidades de origen humilde. Se relaciona con los jesuitas de Múnich que en el siglo XVIII elaboraron una variante más ligera de la cerveza Bock. Tenía un sabor más dulce y la bautizaron como Gais, cabra, Goaß en dialecto bávaro. Se dice que la bebida adquirió su forma y nombre definitivo en el festival Gäubodenvolksfest de Straubinger.

Y como tantos productos populares, la bebida se conoce por otras denominaciones en distintas zonas; además de las variantes Goaßnmaß y Goaßmaß, los suevos la llaman Goißmaß, en la Alta Franconia se suele encontrar como Gaaßmoß, Bumber o Bumbaraparece más en la Franconia media, incluso hay quien la llama, sencillamente, Schwarze (“negra”).

La receta básica y sus variantes

¿Cómo se prepara una Goaßmass canónica? La receta no tiene mucho misterio, si bien, como el calimocho, admite variaciones y toques personales al gusto del consumidor.

  • 0,5 l de cerveza negra o rubia oscura.
  • 0,5 l de refresco de cola, habitualmente Coca-Cola.
  • 1 chupito tipo Stamperl (4 cl) de Kirsch (licor de cereza) o brandy.

Se utiliza una jarra de cerveza de tipo Maß, que hoy en día tiene aproximadamente 1 litro de capacidad. Primero se llena la mitad con la cerveza, después se agrega el refresco, y se termina con el licor.

Por supuesto, también hay defensores del orden inverso, vertiendo primero la Coca-Cola y luego la cerveza, y versiones más creativas en cuanto al licor se refiere. En teoría a los jóvenes les gusta más un licor afrutado y dulce, pero hay versiones con whisky, licor de huevo o incluso huevo crudo.

En principio, una jarra de Goaßmass tiene menos alcohol que una cerveza “completa”, siempre que no se nos vaya la mano con el licor. Pero es una bebida muy calórica, con unas 526 kcal por ración.

¿Una cerveza activista?

La popularidad de este peculiar cóctel de cerveza empezó a decaer poco a poco desde la década de 1990, si bien se mantuvieron algunos “templos” donde ya en los 2000 conservaban una clientela fiel, sobre todo en la Baja Baviera. Pero hace un par de años que su consumo ha experimentado un notable repunte, como han señalado diversos medios del país.

Es inevitable que a las nuevas generaciones de jóvenes alemanes, en sus primeros contactos con la cerveza y el alcohol, esta bebida les llame la atención. La cerveza puede resultar muy amarga para bebedores novatos, pero la Goaßmass es más dulce y suave, con tiene este toque familiar de la Coca-Cola. Además, es divertida de preparar por la reacción del refresco carbonatado con la cerveza. Aunque pasada la curiosidad inicial, no parece calar a fondo entre la juventud.

Cerveza

Sin embargo, es entre los alemanes bávaros de mediana edad -o ya rondando la cincuentena- entre los que resurge esta bebida. Tiene el inevitable halo nostálgico de la juventud pasada, pero también está cobrando un matiz activista.

En Múnich, como en casi toda Alemania y tantas otras grandes capitales, la gentrificación se ha convertido en un grave problema que está disparando el precio de la vivienda. Vecinos de toda la vida y gente más humilde no puede asumir los costes de los alquieres, que siguen en alza mientras se transforman los barrios.

Se defiende esta bebida como una reivindicación de la tradición local y el poder del pueblo

Locales y productos de moda como las cervezas artesanas y tantas bebidas que son “tendencia” se asocian a esta gentrificación, por eso recuperar algo tan popular y local como la Goaßmass tiene algo de simbólico. Es una forma de reivindicar la cultura propia, lo autóctono, y de reconectar con un tiempo pasado en el que había más conciencia de lucha social.

También, como exponen en ze.tt, pedir una jarra de Goaßmass en lugar del Spritz o cualquier otro aperitivo extranjero de moda es una declaración de intenciones como protesta por la huella ecológica. Frente a la obsesión por viajar y coger un avión a las primeras de cambio, se elige algo puramente local.

Una bebida aún muy localista

La oferta de Goaßmass está volviendo a recuperar su sitio en bares, Biergartens y festivales, pero aún le queda terreno por reconquistar fuera de sus consumidores habituales. Prácticamente desconocida entre los turistas, tampoco parece gozar de gran popularidad entre los treinteañeros que no la conocieron en su época, menos todavía entre quienes no son bávaros de pura cepa.

Cerveza

María, una madrileña afincada en Múnich desde hace ya varios años, confirma a Directo al Paladar su desconocimiento, también en su grupo de amigos, todos venidos de fuera. “A mí no me suena nada de nada. Nunca la he visto en Biergartens, supermercados o en mis bares habituales”.

Tampoco parece tener gran éxito entre los compañeros de trabajo alemanes, al menos entre los que rondan la treintena. “Una chica del norte de Baviera en su vida ha oído hablar de ello. Dos de Múnich capital dicen que sí que conocen la bebida pero ninguna de las dos la bebe. Sin embargo una de ellas tiene amigos a los que les gusta bastante porque sabe dulce”. También le confirman que en las fiestas de menores de 20 años su presencia es solo anecdótica; sí se conoce, pero aún se bebe poco.

Quizá a la Goaßmass le falta algo más de recorrido para conquistar otros paladares, como le ocurrió a nuestro calimocho, o a la sangría. La cerveza por sí sola ya es una bebida popular muy fácil de consumir y atractiva para todas las edades, por eso puede que rebajarla con Coca-Cola no tenga mucho tirón, más allá de la curiosidad. No en vano se la ha criticado como bebida “femenina” por ser tan dulce y floja.

La propia María vincula este cóctel con el Spezi, una mezcla de Coca-Cola con refesci de naranja muy popular entre los niños y jóvenes nostálgicos de Baviera y Austria, sin alcohol. En el fondo, más allá del simbolismo que se le quiera poder dar, el renacimiento de esas bebidas dependen mucho de ese factor nostálgico.

Habrá que esperar para saber si tendrá el potencial suficiente para pasar de moda momentánea a tendencia fuera de Baviera.

Fotos | iStock

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