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MasterChef Celebrity o la odisea de cocinar como se puede, pero con mucho corazón

MasterChef Celebrity o la odisea de cocinar como se puede, pero con mucho corazón
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Ya estamos aquí. Un miércoles más preguntándonos si aguantaremos otra edición de Masterchef Celebrity o se nos caerán los ojos. ¿Merecerá la pena volver a pasar más de tres horas entre fogones y famosos y famosetes? Los Chunguitos tiran y Tamara Falcó también. No hay favorito. Pero esperamos unas risas. De cocina, tememos que veremos poco, pero todo puede ser...

Comienza el juego con una subasta de tiempo y diversos productos: cuanto más tiempo ofreces, menos tiempo te queda para cocinar. Pero sorpresa: todo lo que van a cocinar son corazones: cordero, ternera, ciervo, pintada, cerdo, corzo... Excepto unos de alcachofa, los más deseados, que consigue Furiase y se lleva por 75 min (le quedan 15 para cocinar). Otra valiente, Tamara, se queda con 20 minutos para cocinar unos corazones de pollo.

El miedo se apodera de uno al ver tanta casquería y tanto desconocimiento culinario. Y sobre todo, aquí es cuando los presentadores-jurado de Masterchef, se ganan el sueldo. Al fin y al cabo... tienen que comer lo que les cocinen.

Mientras, aprendemos de Jordi: "los corazones pequeños se hacen doraditos, estofados, caramelizados. Los grandes, se tienen que cortar".

Todos limpian sus puestos más que nunca. La pasada edición, la falta de higiene castigó con dos delantales negros por adelantado.

Los Chunguitos se bailan y se cantan encima todo el tiempo, aunque estén en aprietos. Y da gusto ver su calma y su humor. Tal vez un aprendizaje con el que no contábamos (veníamos a por lecciones de cocina).

Subasta

De la prueba salen pocos platos aceptables y hasta los cuatro mejores tienen sus defectos. Y es que esta es una prueba trampa por imposible. Ya tiene una dificultad inmensa cocinar corazón sin saber hacerlo y están añadiendo otra insalvable: un tiempo tan limitado que imposibilita cocinar bien ese producto, que necesita ser estofado lento y largo. Ni un gran chef salva esos corazones en ese tiempo. Y gana Almudena Cid que ofrece su premio-donativo de 4.000 euros a la Federación de Asociaciones de enfermedades raras.

Colegio

Al colegio a por el aprobado

La nutricionista María Kindeland introduce la siguiente prueba. Van al Colegio Público Federico García Lorca y proponen una serie de platos que ni locos nos encontraríamos en un escuela: muy sofisticados y con unos langostinos de tamaño XL... que ya nos gustarían en casa para Navidad.

Ana Milán y Almudena Cid son capitanas. Buen rollito y a cantar aunque sea por Rocio Dúrcal. No ha habido un Masterchef más musical.

Se ve que los aspirantes han evolucionado mucho: además de palmear saben pelar, cortan mejor, van más rápido con cosas básicas que antes no podían. Aún así, queda mucho por aprender. Y se nota en esta prueba. Que salva al equipo de Ana Milán y a los Chunguitos de nuevo que son imbatibles. Todavía ganan...

Ana Milán

Eliminatoria: cuchara, cuchillo y sartén

A Furiase le dan la oportunidad de salvar a un aspirante de delantal negro y se decide por Tamara (otra que va a la final si nos descuidamos), y descubrimos la durísima prueba: hay que cocinar solo con cuchillo, cuchara de palo y una sartén. Lo que algunos hacemos en casa cada día. Y sobre todo, cada noche (que luego hay que fregar y no quedan energías). Jordi Cruz se suma para dar espectáculo culinario. El que falta en el programa y que tan necesario es para los que queremos ver y aprender gastronomía y no "cuore". Y se hace cuatro platos preciosos, aunque nos faltan pasos que ver.

La eliminatoria hace lucir de nuevo a Almudena Cid. Que empieza a tener visos de llevarse la medalla de MasterChef. Aunque seguimos sin un claro favorito. Y despedimos a Sevilla que queda eliminado porque yerra con un arroz insípido. Pero nos deja una de las mejores frases de la temporada: "Manolete si no sabes cocinar pa que te metes". Aunque muchos sabemos que a cocinar, se aprende y hay que meterse y mucho entre fogones.

Es la 1.00 de la madrugada. Y mañana vamos a trabajar bien temprano. Y aquí estamos de nuevo, preguntándonos si merece la pena. Prometiéndonos que la semana que viene no nos dejaremos enganchar y diciéndonos que tenemos que hacer una lista de los Chunguitos (mejor de versiones) en Spotify... pero ya, mañana.

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