Mientras Europa envejece y sus hábitos de consumo cambian, el vino —símbolo tradicional de la cultura mediterránea— enfrenta una crisis silenciosa pero profunda.
En un continente que lidia con una natalidad en caída libre y una creciente preocupación por la salud, la ingesta de alcohol ha dejado de ser una práctica socialmente aceptada en muchos círculos, afectando no solo a los consumidores sino también a la economía de regiones enteras dedicadas a su producción. En este contexto incierto, algunas marcas europeas comienzan a mirar más allá del continente en busca de nuevos mercados. Entre ellas destaca el Consorzio del Chianti, uno de los nombres más sólidos y prestigiosos del vino italiano.
El Chianti, con su reconocida denominación de origen controlada y garantizada (Docg), ha gozado de una presencia sólida en países como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y varias naciones asiáticas. Pero estos mercados están ya muy saturados.
Incrementar la inversión en ellos se ha vuelto una apuesta de riesgo. Frente a esa realidad, los productores toscanos han decidido abrir un nuevo frente: África. Y no de forma simbólica, sino con una misión comercial concreta que desembarcará por primera vez en Nigeria.
Prescriptores africanos. ©Consorzio del Chianti.
Este movimiento representa mucho más que una simple operación de marketing. Se trata de un giro estratégico. A partir del 27 de enero de 2026, trece bodegas del Consorzio viajarán a Lagos, capital económica de Nigeria, para participar en un evento organizado por el reconocido Gambero Rosso.
La cita reunirá a prensa especializada, importadores, distribuidores y otros actores clave del sector vitivinícola africano. En total, se presentarán una treintena de etiquetas, mostrando una clara apuesta por conquistar un nuevo tipo de consumidor.
Y hay razones para pensar que esta jugada no es improvisada. Según Giovanni Busi, presidente del Consorzio, África es un territorio aún por explorar, pero con un potencial enorme para el Chianti. Lagos, en particular, no ha sido escogida al azar.
Nigeria, el punto de partida para el desembarco del vino italiano
Nigeria, con sus más de 220 millones de habitantes y una proyección demográfica que podría situarla entre los tres países más poblados del mundo a finales de siglo, ofrece un panorama atractivo para cualquier producto de consumo aspiracional. No en vano, hablamos de un país donde, por primera vez, está bajando su tasa de natalidad, quedándose en solo 4,8 hijos por mujer.
A ello se suma que Nigeria presenta una dualidad religiosa donde, aproximadamente, la mitad de la población del país es cristiana y, por tanto, no tiene penalizado el consumo de alcohol, como sí sucede con la mitad musulmana.
La visita del Consorzio no será solo una presentación de productos. También incluye una masterclass dirigida a profesionales y periodistas locales. En esta cata especializada se ofrecerán siete etiquetas de Chianti Docg, guiadas por Marco Sabellico, curador de la guía Vini d’Italia de Gambero Rosso.
El objetivo es claro: formar e informar a un público aún en proceso de descubrimiento del vino. Según Sabellico, las estadísticas muestran que la demanda en Nigeria está liderada por una población joven, con edades entre los 20 y 40 años, alto nivel educativo y buenos ingresos. Este segmento, con su curiosidad por productos internacionales y sofisticados, puede ser la clave del éxito del Chianti en tierras africanas.
Cata en 2024 con prescriptores africanos. ©Consorzio dei Chianti.
No es la primera vez que el Consorzio posa su mirada sobre África. Ya en 2024 se habían organizado dos masterclasses exploratorias, una en Lagos y otra en Luanda, Angola. Sin embargo, en aquella ocasión no participaron directamente las bodegas. Esta nueva misión marca un paso más firme y decidido. “Regresamos tras haber probado el terreno”, afirma Busi. Y esta vez, con toda la artillería.
Nigeria, según los cálculos del Consorzio, representa un mercado de nicho con alrededor de diez millones de posibles consumidores con gran capacidad adquisitiva. Para ponerlo en perspectiva, este segmento posee un poder de compra tres veces mayor que el área de Milán.
Además, el modo en que se consume el vino en este país difiere mucho del europeo: las botellas suelen abrirse en celebraciones, galas y eventos oficiales. La temperatura del vino no es un impedimento y la estacionalidad no condiciona su consumo, ni siquiera en el caso del vino tinto.
Imágenes | Consorzio Vino Chianti