Cuando los días se acortan y las temperaturas bajan, muchos piensan que el jardín entra en pausa. Parece que el frío invita a resguardarse y parece que todo queda dormido bajo la tierra.
Pero noviembre es, paradójicamente, un mes muy activo para los aficionados a la jardinería. Lejos de ser una etapa muerta, marca el inicio de una nueva fase de preparación.
Es el momento ideal para plantar bulbos y especies resistentes que aprovecharán el invierno para echar raíces y despertar con fuerza cuando llegue la primavera.El secreto está en preparar bien el terreno.
Los expertos aconsejan labrar la tierra, eliminar piedras y añadir compost orgánico: todo gesto es poco en estos momentos para proteger las plantas en una travesía de bajas temperaturas.
Bulbos a tutiplén
Los clásicos de esta época son los tulipanes, narcisos, jacintos y anémonas, que florecen a partir de marzo. También las caléndulas y pensamientos, perfectos para balcones y macetas. Plantarlas ahora garantiza una primavera explosiva, con flores llenas de color y una floración más duradera.
Los bulbos deben enterrarse al doble de su tamaño y cubrirse con una capa ligera de mantillo. Este gesto protege del frío y mantiene la humedad justa para su desarrollo.
Plantas aromáticas
Las plantas aromáticas también pueden sembrarse ahora. El romero, el tomillo o la lavanda enraízan fácilmente en otoño si se plantan en macetas con buen drenaje. Su crecimiento será lento durante el invierno, pero al llegar la primavera mostrarán un follaje denso y saludable.
Floración escalonada
Otra buena práctica es combinar especies de floración escalonada. De este modo, el jardín florecerá de forma continua desde marzo hasta junio. Quienes buscan color rápido pueden incluir pensamientos o violas, que aguantan las heladas y florecen incluso en enero.
El resultado de planificar ahora se verá en pocos meses: un jardín más verde, más florido y lleno de vida sin apenas esfuerzo. Noviembre no es un final, sino el punto de partida de una nueva estación.
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