Plantar un árbol nuevo en el jardín suele requerir escasos elementos y no demasiada complicación: basta con una pala, algo de tierra y unas cuantas horas de trabajo. Ahora bien, hacerlo cuando el ejemplar elegido tiene alrededor de 500 años y pesa unos 6.000 kilos convierte la operación en algo bastante diferente.
Eso es precisamente lo que ha ocurrido en una vivienda de Valencia, donde un olivo centenario ha sido trasladado desde un vivero hasta un jardín privado, algo común salvo por la envergadura del asunto. Sus propietarios lo escogieron personalmente con la intención de convertirlo en una de las piezas protagonistas del espacio exterior.
La elección del lugar tampoco fue casual. Según ha publicado la empresa en redes sociales, anteriormente había allí un pino que cayó durante una tormenta y los propietarios decidieron ocupar el espacio que había quedado libre con este enorme olivo.
Una operación para mover seis toneladas
El tamaño y, sobre todo, el peso del árbol han obligado a afrontar el trasplante como una auténtica operación logística. La empresa valenciana Jardines con Vida ha sido la encargada de realizar el trabajo.
Para mover las aproximadamente seis toneladas del conjunto ha sido necesario utilizar una grúa y un camión góndola, maquinaria con capacidad suficiente para transportar el árbol sin recurrir a los métodos habituales empleados con ejemplares de dimensiones mucho menores.
El olivo terminó felizmente instalado en su nueva ubicación, situada a unos 50 metros de la vivienda. Ha sido una operación poco frecuente precisamente por las dimensiones, la antigüedad y las dificultades que supone manipular un árbol de estas características.
Cuánto puede costar un olivo centenario
La edad también convierte estos árboles en ejemplares muy diferentes de los olivos jóvenes que pueden encontrarse habitualmente en viveros. El precio depende de cuestiones como el diámetro y la forma del tronco, el estado del árbol y los costes necesarios para transportarlo y volver a plantarlo.
Un olivo centenario puede superar los 1.000 euros, una cantidad a la que posteriormente hay que añadir el traslado y la plantación. En ejemplares todavía más antiguos y pesados, el coste puede aumentar considerablemente, a razón de su antigüedad.
Más allá del desembolso económico, mover un árbol que lleva varios siglos creciendo en otro lugar requiere una planificación que poco tiene que ver con una plantación convencional. El volumen de raíces que se conserva, el transporte y su adaptación posterior al nuevo terreno son determinantes para que pueda continuar desarrollándose.
El resultado convierte el jardín en el nuevo hogar de un árbol que ya existía varios siglos antes que la propia vivienda. Medio milenio de historia y seis toneladas de peso que explican por qué trasladar un ejemplar así, como reconocen sus responsables, "no se hace todos los días".
Fotos | En Pexels: Raymond Petrik
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