Ver una orquídea con sin raíces es una imagen desoladora para cualquier aficionado a la jardinería. Sin embargo, para María Ferrarotto, reconocida experta en estas especies y comunicadora en redes sociales, este estado no es el fin, sino el momento de iniciar cuidados intensivos.
Según Ferrarotto, "cuando tu orquídea se queda sin raíces, no todo está perdido", pues la capacidad de resiliencia de estas plantas es asombrosa si se les proporciona el estímulo adecuado. A través de técnicas específicas como el método del frasco o del alambre, es posible reactivar su crecimiento y devolverle la salud.
El método del frasco es, quizás, la solución más popular de Ferrarotto para casos de deshidratación severa. Esta técnica consiste en colocar la orquídea, previamente limpia de restos de raíces muertas dentro de un recipiente de vidrio con un poco de agua en el fondo, pero sin que la base de la planta toque el líquido. La clave es lograr un ambiente de alta humedad constante que obligue a la planta a buscar hidratación, estimulando así la aparición de nuevos brotes radiculares. En esencia, se trata de crear un microclima controlado que protege a la orquídea mientras esta concentra toda su energía en la supervivencia.
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Por otro lado, cuando la prioridad es la fijación, Ferrarotto propone el método del alambre, bajo la premisa de que "una orquídea que se mueve, no enraíza". Utilizando un alambre galvanizado o plastificado, se asegura la corona de la planta a un soporte o maceta con sustrato nuevo, permitiendo que quede totalmente inmóvil. Al sentirse segura y firme, la orquídea deja de estresarse por la falta de equilibrio y comienza a emitir raíces que se anclan al medio de cultivo. Este sistema es ideal para ejemplares que aún conservan turgencia en sus hojas, pero han perdido su sistema de anclaje.
La maestría de María Ferrarotto ofrece una guía vital para cualquier jardinero. Como propone la experta, recuperar una orquídea sin raíces es tanto un acto de rescate botánico como una lección sobre los ciclos de la naturaleza. Lo fundamental siempre será entender las necesidades de la planta y actuar a tiempo para lograr un renacimiento floral.
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