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El factor económico condiciona el disfrute de la dieta mediterránea

El factor económico condiciona el disfrute de la dieta mediterránea
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Según un estudio realizado en 1952 por el fisiólogo norteamericano Ancel Keys, la alimentación española de las familias obreras de entonces era mucho más sana y saludable que la que realizaban los ricos de la época, la explicación es sencilla, las necesidades económicas obligaban a disfrutar mayoritariamente de alimentos como las legumbres, frutas o verduras, siendo carnes y lácteos alimentos inalcanzables debido a su precio.

Entonces, las clases obreras gozaban de mejor salud, presentaban índices de colesterol más reducidos y un menor riesgo de padecer problemas cardiovasculares. Partiendo de esta investigación inicial, el fisiólogo amplió su estudio a otros países, realizando un seguimiento sobre 13.000 personas de distintas nacionalidades. El investigador llegó a la conclusión de que la dieta mediterránea era excepcional favoreciendo especialmente en la salud y la longevidad.

La dieta mediterránea es un elemento clave para prevenir los actuales índices de sobrepeso y obesidad, se vuelca mucha información para que los consumidores adquieran conciencia de ello, sin embargo, no se trata solamente de información. Los precios se elevan considerablemente y mantener una dieta saludable cuesta mucho, de hecho, se podría decir que es uno de los principales escollos para que los consumidores no disfruten de la dieta mediterránea.

El condicionante económico tiene mucho que ver, un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Temple (Estados Unidos) muestra que los consumidores de este país no están dispuestos a pagar más para mantener una alimentación más saludable y prefieren por ello continuar con su dieta de fast food, de hecho, acuden una media de hasta cinco veces por semana a uno de estos restaurantes de comida rápida.

Lo mismo ocurre en nuestro país, mantener una dieta sana y equilibrada cuesta bastante dinero y más si deseas darle gusto al paladar, para ello hay que variar y pasar algunas horas en la cocina. El tiempo es otro de los aspectos que juegan en contra de la aceptación de la dieta mediterránea, no tener tiempo equivale a utilizar más los alimentos preparados.

Cansa un poco que se alaben tanto las bondades de la dieta mediterránea y que no se aprecie el esfuerzo por facilitarnos el disfrute de una cocina sana, tanto por cuestiones de tiempo como económicas, al menos que tomen medidas para que esos alimentos tan saludables se encuentren a un precio más asequible. En fin, solucionar la considerada epidemia del siglo XXI será muy difícil y no bastarán palabras y consejos para ello.

Vía | Ideal Más información | Agrodigital Más información | Temple University En Directo al paladar | Noticias relacionadas con la dieta mediterránea

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