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Mantequilla de cabra. Cata

Mantequilla de cabra. Cata
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En mi última visita al Mercado de San Miguel pasé por el puesto especializado en quesos, además de comprar el Mimolette o Boule de Lille, también compré mantequilla de cabra.

Aunque nos suene raro, porque la verdad que a mí me sonaba raro, existe la mantequilla de cabra. Es una de esas cosas en la que uno nunca se para a pensar. Le pregunte al tendero y no sé si por miedo o por qué pero me respondió con algo que no se acerca ni de lejos a la realidad. Me dijo que la mantequilla de cabra no se diferenciaba en nada a la mantequilla normal. A lo mejor tenía miedo de que si me decía la verdad no la comprase, el caso es que si era igual que la mantequilla tradicional, ¿para qué comprarla?

Como yo soy así, finalmente la compré. No podía ser que solo se diferenciase en el nombre con la mantequilla clásica. Y claro está que se diferencia, hasta el punto de deciros que la mantequilla de cabra me encanta. Y no porque sea capricornio.

A simple vista la mantequilla de cabra se asemeja con la manteca de cerdo. Es decir es blanca lechosa, no tiene para nada ni un poquito de tonalidad amarilla. Así ya empezamos a diferenciarla con la mantequilla tradicional. Esto se debe a la falta de caroteno.

En aroma, he de decir que he pedido ayuda porque estaba ligeramente resfriado. Me han comentado que desprende un aroma muy suave a ... precisamente lo que es o de lo que deriva. De la leche de cabra, nata de cabra y por lo tanto mantequilla de cabra. Tiene un aroma a queso de cabra, al típico rulo de cabra. Un sabor muy campestre.

En tacto, a pesar de que se parece a la manteca de cerdo no tiene nada que ver. Su punto de pomada es mucho más bajo. Aclarar que el punto de pomada es el punto en el cual la mantequilla pasa de solida a blanda e incluso casi liquida. Es por este motivo que me ha parecido incluso que tenía el punto más bajo que la mantequilla tradicional. Pero a pesar de que he intentado buscar información al respecto no he encontrado, asi que solo son pareceres míos.

Finalmente de sabor e incluso textura es extremadamente diferente a la mantequilla de leche de vaca. Tenemos un sabor muy sutil, muy suave a leche de cabra. Yo lo asocie a un tono muy bajo de rulo de cabra. En textura es mucho más suave y se derrite en la boca en cuanto la introducís.

Se me ocurre que la mantequilla de cabra la podemos utilizar para elaborar multitud de postres y darles un toque diferente. Pero además la podemos utilizar para aromatizar otras preparaciones. Si tenéis oportunidad os aconsejo que la compréis.

En Directo al Paladar | Cómo hacer queso fresco de cabra. Receta En Directo al Paladar | La leche de cabra

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