Los pasteles salados son un comodín perfecto para repetir todo el año cuando no queremos complicarnos demasiado. Apetecen mucho en verano porque son un bocado refrescante, pero también triunfan siempre en celebraciones familiares, comidas con amigos o cenas de picoteo. El pastel de patata y atún es un clásico familiar que nunca pasa de moda, y esta versión súper fácil también se puede servir caliente.
Hay muchas formas de prepararlo y seguro que cada casa tiene su toque particular; si no has heredado la receta de tu familia, anímate a prepararlo por primera vez y personalízalo a tu gusto. Para ir más rápido puedes emplear puré de patatas instantáneo de sobre, pero queda mucho más rico con un buen puré de patatas casero. Una vez lo tienes hecho, el resto es coser y cantar, y dejarlo enfriar en la nevera.
Si no tenemos el puré de patatas preparado, lo hacemos con antelación suficiente para tenerlo listo, mejor que no quede muy espeso.
Cocemos los huevos hasta que queden duros, 10 minutos a partir de que el agua hierva. Los pelamos y los cortamos en rodajas. Escurrimos ligeramente el atún y lo desmigamos con ayuda de un tenedor. Escurrimos las aceitunas y las partimos por la mitad.
Disponemos en un molde una capa de puré de patatas, encima repartimos el atún, sobre él las rodajas de huevo y, por último, las aceitunas. Salpimentamos. Cubrimos con mayonesa y guardamos en la nevera hasta el momento de servir.
También se puede poner otra capa más de puré de patatas y mayonesa, y gratinar en el horno si preferimos tomarlo caliente.
Con qué acompañar el pastel de patata y atún
Para un menú fresco basta con acompañar este pastel con una sopa fría, como el gazpacho andaluz, y tener en la mesa alguna ensalada al gusto. También es un buen plato para ofrecer de entrante o aperitivo, antes de, por ejemplo, una lubina a la sal o cualquier pescado al horno.
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