Es un clásico de la cocina italiana con ingredientes de temporada, ideal para tener una fiesta primaveral en la mesa

Se prepara en solo 40 minutos y se puede personalizar con los ingredientes que tengas en la nevera 

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Inés Vazquez Noya

Editor

En los días de primavera, no hay nada que me guste más para un almuerzo rápido o una cena informal que un plato de pasta con abundante color verde y que se sienta ligero. Estos farfalle con espárragos verdes y guisantes son mi obsesión de los últimos días. ¡Lo más atractivo es el contraste visual! Es de esos platos que entran por los ojos y te dan ganas de sacarle una foto antes de dar el primer bocado.

La dulzura de los guisantes se fusiona con el toque ligeramente amargo de los espárragos, mientras que el salteado con cebolla, los troncos de los espárragos y el agregado de caldo de verduras (que también puede ser vino blanco o agua) añade una intensidad interesante. Para enriquecer aún más esta receta, podemos incorporar elementos que aporten cremosidad, como unas cucharadas de leche de coco o de queso ricotta, o potenciar el sabor con virutas de parmesano que contrasten con el perfil vegetal. Un toque de ralladura de limón o hierbas frescas picadas, como menta o albahaca, elevan la frescura de la elaboración.

Para acompañar este plato primaveral, un vino blanco joven y afrutado es una gran elección; si prefieres algo sin alcohol, un agua infusionada con rodajas de limón y pepino o un té verde helado con miel serán excelentes compañeros. Al final del día, este plato es la prueba de que no hace falta complicarse la vida en la cocina para comer algo delicioso y sano. 

Es una preparación para resolver en 40 minutos que celebra lo mejor de la estación y te permite jugar con los vegetales que tengas en la nevera.

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