Esta tarta salada de hojaldre me la inventé en cinco minutos en Nochevieja. Quedó tan rica que la voy a repetir todo el año

Fruta y queso es una pareja que nunca falla cuando no sabes qué preparar

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Liliana Fuchs

Editor

Una buena costumbre culinaria que aprendí de mi madre es tener siempre en la nevera una buena masa de hojaldre. En ocasiones especiales como las fiestas navideñas se convierte en un comodín aún más útil, y prueba de ello es la tarta salada que improvisé en cinco minutos para terminar convirtiéndose en la estrella de la última cena del año.

En el típico menú a base de picoteo por el que hace tiempo que apuesta la familia faltaba algo caliente y original que se saliera del guion de las gambas, los quesos, el embutido, los canapés y el laterío. Y una masa de hojaldre es un lienzo en blanco perfecto en estas ocasiones, fácil de servir y repartir entre los comensales, mucho más sencillo si se prepara la masa completa en lugar de cortarla en crudo en porciones pequeñas.

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Tirando de nevera y despensa fui a lo fácil: combinar frutas y queso. Dicho y hecho; una base de queso crema aderezado con hierbas, pimienta, y un toque de mostaza, pera limonera cortada en láminas finas -sin pelar, ¿para qué perder ese tiempo?-, queso feta desmenuzado, semillas de sésamo y tomillo. Media hora de horno después teníamos una tarta salada fina, crujiente y deliciosa lista para servir cortada en porciones cuadradas.

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En esta ocasión marqué los bordes ligeramente para doblarlos sobre la propia masa y así crear un marco que abrazara parte del relleno, pintándolo además con huevo batido, pero se puede simplemente dibujar el perímetro de la masa presionando con un cuchillo o similar, sin cortar el hojaldre. Además, pasados unos 20 minutos con el horno a 200ºC, añadí una buena cantidad de parmesano recién rallado directamente encima de las peras, dejando que se fundiera en el tiempo final de horneado.

Es un plato súper fácil que repetiré todo el año para solucionar cenas y picoteos con amigos, jugando con variaciones según me apetezca. Se me ocurre usar un queso azul o brie en lugar de feta, añadir nueces o avellanas picadas, añadir unas ramitas de romero fresco, poner una base de cebolla pochada bajo las peras, añadir algo de beicon o jamón, pegotes de sobrasada… Lo que haya en la nevera será la inspiración.

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