Solo los productos elaborados con partes animales podrán etiquetarse como carnes o derivados cárnicos. Así lo ha decidido finalmente el Parlamento Europeo con la aprobación de un conjunto de medidas que buscan reforzar a los agricultores, entre las que se incluía la propuesta presentada el pasado otoño de una enmienda que defendiera los intereses de la industria agraria y ganadera.
Con 560 votos a favor, 75 en contra y 25 abstenciones, los eurodiputados han aprobado estas medidas de apoyo, que llevan tiempo generando debate entre los distintos partidos de la Unión con un continuo tira y afloja de propuestas parlamentarias, enmiendas y normas. Finalmente, con mayoría de la derecha en la eurocámara, la legislación vuelve a frenar la normalización de las llamadas carnes vegetales limitando la terminología legal con la que pueden comercializarse.
Así, el texto aprobado introduce una definición de carne como «partes comestibles de animales» e incluye una lista de términos que deben reservarse únicamente a los productos cárnicos; no podrán usarlo ni los productos elaborados solo con ingredientes vegetales, ni los productos cultivados en laboratorio o a base de células.
“Queda así limitado a los productos cárnicos el uso de los términos siguientes: vacuno, ternera, cerdo, ave de corral, pollo, pavo, pato, oca, cordero, oveja adulta, ovino, cabra, muslo, solomillo, lomo bajo, babilla, lomo, costilla, paleta, jarrete, chuleta, ala, pechuga, contramuslo, pecho, entrecot, T-bone, cadera, bacon, filete, hígado”.
Esta medida forma parte de la reforma del Reglamento de la Organización Común de Mercados (OCM), cuyo objetivo es reforzar la transparencia del etiquetado, evitar posibles confusiones en el consumidor y garantizar un marco de competencia más equilibrado en la cadena alimentaria que refuerce la posición contractual de los productores, así como sus ingresos.
La medida ha sido celebrada por organizaciones vinculadas a la industria ganadera y agrícola, como La Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE), quienes llevan tiempo haciendo campaña por proteger las denominaciones cárnicas aludiendo a un “principio de transparencia”.
También hacen una valoración positiva desde el Grupo de Expertos en Economía Rural de la UE (Farm Europe y EAT Europe). “El acuerdo representa un logro significativo en consonancia con los objetivos de la campaña «Las palabras importan”, aseguran en un comunicado. “Los consumidores deben poder tomar decisiones informadas basadas en información precisa sobre los productos que compran, mientras que los productores deben estar protegidos contra la competencia desleal y la confusión del mercado”.
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