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Flúor añadido a los alimentos y al agua

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El flúor es un mineral imprescindible para la salud dental y de los huesos. Ya hace muchos años en EEUU se añade al agua potable, ya que esta medida hace que se reduzcan los casos de caries, sobre todo en niños. En muchos países europeos se han tomado medidas similares.

Con este aumento de las dosis de flúor ingeridas se consigue que el esmalte dental sea más resistente al ataque bacteriano y además se fortalece la matriz ósea, aumentando la densidad del hueso.

La OMS ha declarado que el flúor es el único tratamiento preventivo eficaz en la prevención de la caries infantil. El agua flourada, por tanto, es la mejor forma de ingerir este mineral, aunque hay algunos alimentos ricos en flúor como el té negro, el pescado y el marisco.

No obstante sus indudables ventajas, el exceso de ingesta puede producir una enfermedad llamado fluorosis, ya que las cantidades necesarias para el organismo son mínimas y enseguida se pueden alcanzar dosis tóxicas, aunque es improbable con las dosis que se manejan en la fluoración de las aguas potables.

Ya en los años 50 Suiza empezó a añadir flúor a la sal de mesa, consiguiendo muy buenos resultados en la prevención de las caries infantiles. Otras alternativas son el uso de pastas de dientes y enjuagues bucales fluorados, e incluso suplementos como gotas o comprimidos en edades tempranas, hasta los 16 años.

Vía | Consumer.es En Directo al Paladar | Agua mineral Dúrcal, directamente de las nieves de Sierra Nevada

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