A nadie se le escapa que España es un país fundamental para entender buena parte de las migraciones de aves entre Europa y África. También que nuestro país es territorio clave para especies tan conocidas como el buitre negro y el buitre leonado.
Sin embargo, un hallazgo difundido por la Cadena SER ha puesto sobre aviso a especialistas y ornitólogos de medio continente: se ha detectado por primera vez en España un buitre torgo, una observación que, de ser aceptada oficialmente por el Comité de Rarezas, se convertiría en el primer registro confirmado de esta especie en nuestro país.
Se trata de un ejemplar de Torgos tracheliotos, una rareza absoluta en nuestras latitudes, aunque fue localizado en el entorno del Torcal de Antequera, una zona especialmente propicia para la observación de aves poco habituales. El hallazgo llamó la atención de Miguel Ángel Martín García, documentalista y fotógrafo, que fue quien logró documentar su presencia en Málaga.
Conocido también como buitre orejudo, el buitre torgo es uno de los grandes carroñeros de la avifauna africana. Y ahí reside precisamente lo extraordinario del caso: no se trata de una especie migratoria como tantas otras que cruzan habitualmente Andalucía, sino de un ave con distribución natural en África subsahariana y en algunas zonas de Oriente Medio. Por eso su aparición en el sur de España ha despertado tanto interés entre los expertos.
Por el momento no existe una explicación concluyente sobre por qué este ejemplar apareció en cielos españoles, aunque algunas hipótesis apuntan a la posible escasez de alimento en su hábitat natural. Tras ser avistado, se le perdió la pista en dirección a la Serranía de Ronda, de modo que por ahora se desconoce su paradero.
Lo curioso del buitre torgo, a diferencia de lo que sucede con el buitre leonado o con el buitre negro, es que, aunque es esencialmente carroñero, también puede cazar de forma activa cuando la situación lo exige. No hablamos de grandes presas, pero sí de pequeños mamíferos, algunas aves e incluso insectos como langostas o termitas. Aun así, su dieta sigue dependiendo sobre todo de la carroña.
La principal corrección de fondo era esta: no se ha avistado “por primera vez en Europa”, sino por primera vez en España; de hecho, las informaciones publicadas lo presentan como una rareza extrema en Europa occidental y como un primer registro nacional aún pendiente de validación oficial.
Imágenes | Marieke Peche