Las infecciones de orina o, mejor dicho, del tracto urinario, son dolorosas, molestas y muy incómodas. Además, el verano parece la estación predilecta para que así aparezcan.
Las razones son variadas, incluyendo, por ejemplo, que solemos permanecer más tiempo con bañadores mojados, además de que la deshidratación también juega en nuestra contra.
Además, las altas temperaturas podrían contribuir a, por ejemplo, dañar las defensas naturales de nuestra zona íntima, así como el cloro de la piscina o la sal que está presente en el mar.
No extraña que abunden remedios y pretendidas soluciones, algunas incluso dietéticas, para intentar poner coto a las infecciones del tracto urinario. Algo que ha recordado Miguel Ángel Lurueña, tecnólogo de alimentos, conocido por su blog Gominolas de petróleo, que puso luz a uno de mantras más extendidos para combatir estas infecciones: el consumo de arándanos.
Zumos, siropes, fruta fresca, suplementos… Las formas en las que se ingieren con el fin de prevenir son muy variadas, pero no son siempre eficaces. La mayor parte de las infecciones de este tipo se producen por la presencia de la bacteria Eschericia coli, naturalmente presente en el intestino y donde no suele causar grandes estragos.
Sin embargo, si llega a la uretra y asciende hasta la vejiga puede provocar esas infecciones. La cuestión es: ¿sirve de algo el arándano cuando ya se ha producido? Miguel Ángel Lurueña lo tiene claro: "Una vez que la infección se ha producido, los arándanos no sirven de nada". En ese escenario, lo que hay que hacer es ir al médico y que paute el tratamiento recomendado.
Los arándanos contra las infecciones de orina: ¿sí o no?
Pero… ¿sirven para prevenir? Pues sí, pero con letra pequeña. "Los arándanos azules no han mostrado eficacia" si hablamos de prevenir infecciones recurrentes. Caso distinto es el del arándano rojo americano, rico en "proantocianidinas de tipo A", explicaba Lurueña y que, en "dosis adecuadas parecen dificultar la adhesión de Escherichia coli a la pared de la vejiga" con lo cual se facilita la expulsión de la bacteria con la orina.
La cuestión vuelve a ser: ¿Cuántos de estos compuestos y cómo? Los zumos, cuenta Lurueña, "normalmente tienen muy poca cantidad de arándano rojo, porque es una fruta muy cara" por lo que considera que "es posible que no proporcionen una dosis eficaz de estos compuestos".
¿Qué pasa con los suplementos y jarabes? Estos productos, indica, "son los que se han utilizado en la mayoría de los estudios porque algunos aportan cantidades importantes y conocidas de proantocianidinas de tipo A".
En resumen: ¿valen? Pues, explica, "podrían reducir el riesgo de infecciones urinarias recurrentes en ciertos grupos de población, como mujeres, niños y algunas personas que han sufrido intervenciones urológicas".
El arándano azul, ya sea silvestre o de cultivo, no ayudaría a prevenir este tipo de infecciones.
No obstante, "no han mostrado un beneficio claro en mujeres embarazadas ni en personas mayores que viven en residencias", dos colectivos que suelen sufrir infecciones de tracto urinario recidivantes. Además, aclara que se desconocen detalles del funcionamiento, así como "el formato ni durante cuánto tiempo deberían tomarse."
Por tanto, queda claro que ningún arándano sirve para tratar infecciones en curso, pero podrían prevenir, en el caso del arándano rojo americano, a prevenir algunas infecciones recurrentes. Aún así, advierte: "el beneficio observado es moderado" y que "no sirven para todo el mundo ni ofrecen una protección completa".
Imágenes | Valeria Boltneva / Colleen Irwin
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