La provincia de Guadalajara es el destino ideal para quien busque una escapada que combine naturaleza, paisajes de impresión y pequeñas aldeas llenas de encanto. Los Pueblos Negros siempre sorprenden con su peculiar arquitectura de pizarra negra, madera y barro adaptada al terreno, y además son puntos de partida idóneos para descubrir rutas de senderismo que esconden enclaves de impresión, como las numerosas cascadas que riegan la zona.
Es el caso de Campillejo, el diminuto pueblo situado al sur del municipio de Campillo de Ranas, justo al pie del del pico Ojeón y muy cerca de Tamajón, localidad que actúa como puerta de entrada a la ruta sur de los Pueblos Negros, una de las más recomendables para adentrarse en este conjunto único de la arquitectura popular de nuestro país por la conexión tan especial que conservan las aldeas con el paisaje y la naturaleza.
Y aldea es un término que le va que ni pintado a Campillejo, pues se trata de una pequeña villa que casi parece salida de un cuento, que no llega a una decena de habitantes censados. Pero su reducido tamaño no impide que conserve una magnífica y coqueta iglesia parroquial, perfectamente conservada gracias a la buena labor de conservación, incluso con su sacristía adosada a uno de los muros.
Campillejo es una muestra perfecta de ese encanto que desprenden los pueblos de la arquitectura negra de la provincia, con un conjunto de viviendas que dibujan uno de los paisajes urbanos más pintorescos de Guadalajara y de toda Castilla-La Mancha. No por pequeño y recóndito tiene Campillejo el aspecto de ser un pueblo abandonado o en declive, sino que destaca también por cómo resalta entre la pizarra negra el colorido de plantas, flores y macetas, y los pequeños huertos de hortalizas y árboles frutales que rodean las casas.
El bar-restaurante Los Manzanos es una buena parada para cargarse de fuerzas con algunos de sus platos típicos locales, como sus famosas migas manchegas, su cabrito asado o sus guisos caseros, pues de aquí parte una ruta que hará las delicias de los aficionados al senderismo.
Desde el propio pueblo, o desde el cercano paraje de El Espinar, parte el sendero que atraviesa unos bellos paisajes cuyos colores cambian según la estación del año, y que culmina, tras un recorrido de menos de cinco kilómetros, en la cascada del Aljibe. Si además las lluvias o el deshielo han sido generosos y el caudal del arroyo del Soto va bien lleno, el efecto de las aguas es aún mayor, cayendo en un impresionante salto a través de varias pozas que ofrecen además un buen lugar de refresco para las piernas si se visita en los meses más cálidos.
La ubicación de Campillejo hace que sea un punto de partida perfecto también para la práctica de todo tipo de deportes y actividades al aire libre, como rutas en bicicleta de montaña, también para los más experimentados que se atrevan a rutas de montañismo más ambiciosas, por ejemplo subiendo a alguno de sus picos. En la zona se puede además practicar piragüismo o kayaking gracias al pantano de El Vado.
Imágenes | Wikimedia Commons/Luis Rogelio HM - Flickr/santiagolopezpastor - Turismo Castilla-La Mancha
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