Aunque en España hay centenares de iglesias con cientos de años de antigüedad, muy pocas despiertan tanta curiosidad y sorpresa como la iglesia de San Pedro Fiz de Hospital en la provincia de Lugo. No es habitual encontrar templos medievales que combinen la huella de las órdenes de caballería que marcaron la historia europea con materiales constructivos genuinamente singulares.
Muchas parroquias románicas se edificaron en piedra granítica o arenisca común, pero esta iglesia destaca por haber sido levantada en gran parte con piedra caliza y, de forma excepcional, con mármol extraído de canteras locales, un material tradicionalmente caro y poco frecuente en construcciones rurales de la Edad Media española. Esta peculiaridad la convierte en una de las iglesias más singulares de todo el país.
La iglesia de San Pedro Fiz, también conocida como Igrexa Parroquial de San Pedro Fiz do Hospital, se encuentra en la parroquia de Hospital, en el municipio de O Incio, en pleno corazón de la provincia de Lugo, Galicia. Está situada en un paisaje rural de montaña y prados, entrelazado con caminos antiguos que fueron rutas alternativas del Camino de Santiago, conectando el Camino de Invierno con tramos del Camino Francés.
La singularidad de la iglesia de San Pedro Fiz
Iglesia de San Pedro Fiz. ©Turismo de Galicia.
Su origen se remonta al final del siglo XII y comienzos del XIII, momento en que la presencia de órdenes militares y hospitalarias era significativa en la Europa medieval. Fue construida bajo la dirección de la Orden de San Juan de Jerusalén, también conocida como Orden de Malta tras su transformación posterior, una de las grandes órdenes de cruzados que surgieron en tiempos de las Cruzadas.
La iglesia formaba parte de un conjunto más amplio que incluía una fortaleza, un hospital y una hospedería destinados a acoger y atender a peregrinos y necesitados, función análoga a otras instituciones de asistencia relacionadas con el Camino de Santiago.
La importancia de la orden en la zona no fue casual. Estas órdenes no solo tenían un papel religioso, sino también administrativo y social, gestionando tierras, justicia, molinos y actividades económicas en la región. La iglesia de San Pedro Fiz representaba tanto el compromiso espiritual con los peregrinos como la influencia territorial de la orden en Galicia.
La iglesia de San Pedro Fiz junto a su campanario. ©Turismo de Galicia.
La construcción en piedra caliza y, sobre todo, mármol, la distingue de otras iglesias románicas de su entorno. El mármol, de tonos azules y claros, procede de canteras cercanas y fue utilizado como material predominante para los sillares del templo. En una época en que el mármol era un material costoso y reservado habitualmente para edificios señoriales o catedrales, su uso extensivo en una iglesia rural es una rareza que pocos templos en España pueden igualar. Por eso existe en la tradición local un dicho que afirma que desde O Incio hasta Roma no se encontrará otra iglesia igual.
El interior de la iglesia. ©Turismo de Galicia.
Arquitectónicamente, San Pedro Fiz sigue los cánones del románico gallego, con una nave única, presbiterio y ábside poligonal. Su fachada principal se apoya en contrafuertes y muestra una portada románica con cuatro arquivoltas de medio punto decoradas con motivos vegetales y símbolos como la Cruz de Malta, reflejo de su vinculación con la orden hospitalaria.
Algunas columnas interiores lucen capiteles con decoración figurativa animal, un detalle escultórico propio del románico rural. Una de las torres defensivas originales sirve hoy como campanario tras su conversión, mientras que los restos de otra fueron reutilizados en el panteón de los señores de Quiroga en el siglo XVI.
Declarada Monumento Nacional —hoy catalogada como Bien de Interés Cultural— en 1981, la iglesia conserva aún un ambiente de misterio y belleza serena que pone de manifiesto la riqueza del románico gallego y la impronta de las órdenes medievales en el noroeste de la península.
Imágenes | Turismo de Galicia / Deputación de Lugo