El pub del fin del mundo está en un pueblo de Escocia al que no llegas en coche: o vas en ferry… o te das un paseo de 25 kilómetros

En The Old Forge, tomar una cerveza y volver no es una opción

The Old Forge
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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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Hay lugares donde la DGT estaría la mar de contenta por ver cómo los parroquianos no conducen tras beber… Solo que no está en la península ibérica, sino en uno de los confines más remotos de las Tierras Altas escocesas.

En Inverie, en la discreta península de Knoydart, en la costa oeste de Escocia, el pub The Old Forge brilla con luz propia en un pueblo minúsculo que no se encuentra conectado por ningún tipo de carretera.

Aquí, perdido de la mano de Dios, el local ha evolucionado desde la fragua inicial –por eso mantiene el nombre– hasta haberse convertido en un pub en los años noventa, cuando los hermanos Ian y Jackie Robinson lo compraron y convirtieron en bar. 

Años más tarde, en 2012, los Robinson lo vendieron a Jean-Pierre Robinet, un belga que se había enamorado de la zona cuando había ido a cazar a Knoydart –otra de las pocas cosas que se puede hacer en el lugar, aparte de abrevar–, pero el idilio de Robinet tampoco duró para siempre.

the old forge En Inverie hay pocos vehículos, sobre todo porque su red viaria no está conectada más que con unos pequeños pueblos que lo rodean.

En 2021, tras el Covid, decidió ponerlo a la venta y los vecinos de Knoydart decidieron agruparse en una suerte de cooperativa, uniendo esfuerzos de varios voluntarios, para volver a poner en marcha el pub en 2022.

Bautizada como Old Forge Community Benefit Society Ltd, la sociedad que rige el designio de este pub en el fin del mundo presume con razón de ser uno de los pocos bares de propiedad comunitaria de Escocia… y del paseo que los que allí quieran beber deben hacer. 

El pub al que solo se llega en barco o caminando

Fachada La fachada de The Old Forge.

Su rareza, evidentemente, ha hecho que no le falten clientes a pesar de las inclemencias del camino. Desde Mallaig (la metrópoli, con la impresionante cantidad de 700 habitantes), de donde parte el ferry, hay varios trayectos diarios que suponen una media hora de ida –y otra tanta de vuelta–, mientras que si tienes el privilegio de tener un barco privado, no tendrás que esperar tanto y te puedes limitar a fondear, porque el pub cuenta con amarres propios. 

Para los valientes, evidentemente, queda la misión peregrina –quizá nunca mejor dicho– que supone atravesar los 25 kilómetros en el recorrido más corto que hay entre Kinloch Hourn e Inverie que supone darse una caminata de entre ocho y nueve horas y que no es, precisamente, un camino de rosas. 

Transporte Como es de esperar, el transporte de la priva tampoco es sencillo.

El desnivel que se acumula es en torno a 1.000 metros, especialmente en los dos primeros tramos –sobre todo en la ascensión desde Barrisdale al collado de Mam Barrisdale–, aunque a partir de ahí casi todo es cuesta abajo… Salvo que quieras hacer el camino de vuelta entre brezales, barro y una ausencia total de servicios. 

La parte buena es que a medio camino hay un camping, el Barrisdale Bothy, donde se puede pernoctar, pero no esperes precisamente una odisea de glamping. De hecho, los que han ido allí a pie suelen apostar por hacer el recorrido en dos días y no darse la paliza en una sola jornada.

The Bothy En Barrisdale El Albergue A Mitad De Camino The Bothy, en Barrisdale, el albergue a mitad de camino.

La parte 'mala'  del camino a pie está en que si sales con el coche desde Kinlouch Hourn, toca recuperar el coche allí. Y eso significa volver caminando desde Inverie… O coger el ferry hasta Mallaig y allí pedir un taxi que supone un par de horas y media de recorrido –para hacer 150 kilómetros–, lo que quizá no suene muy factible tras una jornada de pub y pintas.

Año nuevo Año Nuevo en The Old Forge.

La tercera opción, también de caminante, es llegar a Mallaig y salir caminando desde allí hacia Inverie –para recorrer cerca de 45 kilómetros de ásperas Highlands escocesas–, pero la parte buena es que el retorno lo puedes resolver con el ferry.

Pintas y folk Pintas y folk, un plan sin fisuras.

No obstante, si te preguntas si todo esto merece la pena, miles de usuarios de The Old Forge atestiguan que es una de las mejores experiencias de su vida donde no falta nunca alcohol, cerveza, buen ambiente, música en directo y amarres para navegantes… Y un Record Guinness, claro: el del pub más remoto de Gran Bretaña. Por cierto, si te animas, ten en cuenta que cierran a medianoche, así que conviene ser previsor con los retornos.

Imágenes | The Old Forge

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