Un experto en viajes avisa: las seis reglas no escritas de los pubs británicos que casi todos los turistas desconocen

Pedir en barra, respetar turnos invisibles o pagar por rondas son algunos de los códigos que más sorprenden a quienes visitan Reino Unido

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Joana Costa

Editor

Hay lugares donde entrar parece sencillo hasta que uno se da cuenta de que todo funciona con normas que nadie ha explicado. Los pubs británicos son uno de esos espacios. A simple vista, una barra, mesas y cerveza; en la práctica, un pequeño sistema social con códigos propios que pueden descolocar a cualquiera que venga de fuera.

Según recoge el diario The Mirror, el divulgador y viajero Mark Wolters, con más de 80 países visitados, ha resumido algunas de las reglas no escritas que más suelen desconcertar a los turistas cuando pisan un pub en Reino Unido.

La primera es probablemente la más evidente: en los pubs británicos no se espera en la mesa: hay que pedir en la barra. No hay camareros recorriendo el local para tomar nota, y el pago se hace en el momento, cada vez que se pide.

A eso se suma una de las situaciones más curiosas: la cola que no parece cola. En muchas barras no hay una fila clara, pero todo el mundo sabe quién ha llegado antes. Saltarse ese orden invisible no suele pasar desapercibido.

Dinámica social

Otra de las claves está en el concepto de "rondas". En lugar de pedir cada uno su bebida, lo habitual es que una persona pague para todo el grupo y, en la siguiente vuelta, sea otro quien invite. Es un sistema casi automático que forma parte de la dinámica social del pub.

También hay advertencias más prácticas. No todos los pubs que sirven comida ofrecen buena cocina, y un detalle tan simple como ver si hay gente comiendo o no puede dar pistas claras. Si el comedor está vacío, puede que no sea el mejor lugar para probar platos típicos.

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Incluso los baños forman parte de la experiencia. Muchos están situados en sótanos, accesibles por escaleras estrechas y empinadas, algo que puede pasar desapercibido al entrar pero que cobra protagonismo a medida que avanza la noche, y más con una pinta extra.

Y, por último, una norma que parece obvia pero no siempre se respeta: no alargar la estancia más allá del cierre. En Reino Unido, los horarios se cumplen con bastante rigor y quedarse demasiado tiempo puede generar situaciones incómodas.

Se trata, en conjunto, de pequeños códigos que definen la experiencia, ya que un pub británico no es solo un lugar para beber: es una forma de relacionarse, de entender el tiempo y de compartir espacio. Y como ocurre con cualquier cultura, entender esos detalles marca la diferencia entre sentirse turista o integrarse un poco más.

Fotos | En Pexels: Foto de Max W

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