Echa el cierre la bombonería centenaria de Londres que gustaba a Lady Di y en Harrods: no ha soportado el aumento del precio del cacao

La caída de Prestat, un icono en Piccadilly desde 1902, ha arrastrado consigo a su filial Marasu's Petits Fours, el mayor productor de chocolate prémium de Londres

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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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Aparentemente, una pequeña bombonería de Piccadilly, en pleno centro de Londres, poco o nada quizá tuviera que ver con Roald Dahl, con la malograda Diana de Gales o con Harrods, ese gran emblema del lujo británico. Sin embargo, la conexión existe, es profunda y ahora desemboca en una palabra incómoda: quiebra. 

Porque detrás de ese escaparate histórico estaba Prestat, una firma nacida en 1902, asociada durante décadas al chocolate selecto londinense y envuelta en un aura literaria y aristocrática, que ha terminado cerrando su tienda principal como parte de una operación de venta acelerada para esquivar un deterioro todavía mayor.

La historia reciente se entiende mejor si se mira en cadena. Prestat, la casa de bombones que durante años cultivó una imagen exclusiva y que, según recoge el Financial Times, fue relacionada con el imaginario que inspiró a Dahl, llevaba tiempo muy tocada por el desplome de sus márgenes

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La empresa admitió internamente a finales del año pasado que se enfrentaba a una administración concursal si no encontraba comprador. Al final optó por un acuerdo de tipo prepack con L’Artisan du Chocolat, controlada por Polus Capital Management, una fórmula que permite pactar la venta antes de la entrada formal de administradores. La tienda histórica de Piccadilly cerró como una de las condiciones de ese rescate exprés.

La Mitica Tienda De Prestat En La Calle Picaddilly La mítica tienda de Prestat, en la calle Picaddilly.

Las cifras conocidas explican bien la gravedad. En 2024, el valor de Prestat quedó deteriorado en tres millones de euros. Ese mismo ejercicio perdió 2,2 millones sobre unos ingresos de ocho millones. No era un simple bache comercial. Era una estructura cada vez más dependiente del apoyo financiero de su matriz, Polo del Gusto, vinculada a la familia Illy, y cada vez menos capaz de sostener por sí sola su posicionamiento en el mercado, que adquirió Prestat en 2019.

Cuando la matriz arrastra también a la filial

A esa situación se sumó otra pieza decisiva: Marasu’s Petit Fours. La relación entre ambas compañías es directa. Marasu formaba parte del perímetro empresarial de Prestat, igual que Rococo Chocolatier, y entró en la operación de venta junto al resto de filiales. No era una sociedad menor. 

Marasu

The Standard la describe como la mayor elaboradora de chocolates premium dentro de Londres, con una capacidad superior a las 300 toneladas anuales desde sus instalaciones de Park Royal, de casi 2.400 metros cuadrados. Además, abastecía a clientes tan simbólicos como Harrods y Fortnum & Mason.

También Marasu acabó entrando en una situación concursal. Fundada en 1986 por los pasteleros Rolf Kern y Gabi Kohler, la compañía presentó este mes la notificación para nombrar administradores, después de cuarenta años de actividad

Marasu surtía a clientes tan selectos como Harrods o Fortnum & Mason.

Lo que sí queda claro es que la Marasu quedó atrapada en el mismo deterioro del negocio y en unas condiciones de mercado que se habían vuelto mucho más hostiles.

El precio del cacao como telón de fondo

Ese contexto es el verdadero detonante de fondo. El mercado del chocolate se ha visto sacudido por el encarecimiento del cacao tras los brotes de enfermedades en las plantaciones y el mal tiempo en Costa de Marfil y Ghana, los dos grandes países productores, responsables de alrededor del 60% de la oferta mundial. 

La cosecha cayó, el precio del cacao se disparó hasta niveles récord en 2024 y los fabricantes vieron cómo sus costes se disparaban. Después los precios se moderaron, sí, pero a costa de una demanda más débil. Para firmas de lujo con márgenes cada vez más estrechos, el golpe fue demoledor.

En el caso de Prestat hubo además un factor estratégico que terminó volviéndose en su contra. La empresa quiso ampliar mercado apostando por granos “aromáticos” y de mayor calidad, como el criollo, en vez de apoyarse en el llamado bulk cocoa que domina la industria masiva. 

Sobre el papel, eso reforzaba su identidad premium. En la práctica, la dejó más expuesta. Su materia prima era más cara, su estructura menos flexible y sus rivales podían ofrecer a los distribuidores productos más baratos. Ese diferencial, que antes servía para distinguirse, se convirtió en su talón de Aquiles.

prestat

Así que la quiebra no se explica solo por una mala gestión o por un tropiezo puntual. Responde a la colisión entre una marca histórica, una filial industrial de gran tamaño y un mercado que dejó de premiar la exquisitez cuando el cacao se convirtió en un bien mucho más caro. 

Prestat intentó sobrevivir defendiendo calidad y exclusividad. Pero justo esa apuesta, en medio de la tormenta global del chocolate, acabó acelerando su caída y arrastrando con ella a Marasu’s Petit Fours.

Imágenes | Prestat

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