2025 está siendo, como popularmente se podría decir, un año de cal y arena en lo que al campo se refiere. Tras un invierno y primavera especialmente lluviosos que han aliviado en gran medida a buenísima parte de los agricultores españoles, el verano no ha sido igual de clemente, con una suerte desigual a través de continuadas olas de calor en agosto que ahora pasan factura.
Si bien julio se comportó dentro de un orden: seco y caluroso, pero sin pasarse, agosto ha sido excepcionalmente caluroso. Tanto como para que la ola de calor de agosto, que se ha extendido durante 15 días, se considere como la más intensa jamás registrada en España.
Y eso, evidentemente, ha pasado factura a cultivos como el olivar, donde se presuponía una muy buena cosecha de cara a la campaña 25/26 debido a una primavera amable con muchas precipitaciones y temperaturas moderadas que permitían buenas floraciones, paso previo al cuajado del fruto.
Sin embargo, el agosto tórrido que hemos vivido en España y que se ha sentido con especial vehemencia en Andalucía, principal zona productora, ha supuesto aumentar el estrés hídrico de los olivos, perjudicando al crecimiento del fruto y, por tanto, a su calibre.
No obstante, no está todo perdido. Se mira ya a septiembre, con la esperanza de que las primeras lluvias que caigan en el último tercio del año sirvan para engordar las aceitunas que entrarán en la campaña, habida cuenta de que el último impulso hídrico que puede producirse en septiembre y octubre repercute notablemente en el engrosamiento del fruto antes de llegar a la almazara. Entre medias de estos vaivenes, algunas decisiones políticas, como la pretensión de retirar aceite de oliva en caso de una gran producción –como pretende el Ministerio de Agricultura– podrían caer en saco roto.
Eso no quita que el runrún en los agricultores pueda ser pesimista. Explicaba Juan Luis Ávila, responsable del sector de aceite de oliva de la organización agraria COAG, a Efeagro que "se puede hablar de un 30 % de reducción de la producción olivarera en la campaña 2025-2026".
Sin embargo, cita la misma fuente de Efeagro, a la opinión del presidente de la sección de aceite de Cooperativas Agroalimentarias, Rafael Sánchez de Puerta, donde argumenta que el sector "se juega de verdad" la cosecha en septiembre.
Mientras tanto, el ritmo de salidas del aceite de oliva en cualquiera de sus categorías se ha mantenido constante durante el verano, conservando un buen nivel de comercialización, tanto al mercado nacional como a la exportación, aunque la situación sigue sin convencer al sector productor, que ve como se sigue en una tendencia alcista continuada que en muchos casos no cubre los costes del productor, según marcan los datos de Poolred, el principal observatorio de precios del aceite de oliva.
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