Hace unas semanas, Nestlé retiró del mercado varios lotes de su leche en polvo para lactantes, fabricada en los Países Bajos, debido a la posible presencia de Bacillus cereus. Esta bacteria, aunque común en el ambiente, puede llegar a ser peligrosa si se encuentra en niveles altos, ya que puede generar toxinas capaces de provocar intoxicaciones alimentarias.
El caso concreto que encendió las alarmas fue el de un lote de Nidina 1, distribuido por casi toda España, cuya retirada fue impulsada por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) a mediados de diciembre.
Hoy, 5 de enero de 2026, Nestlé ha dado un paso más, explicado en su propia página web y de la que se hace eco la AESAN. Como medida preventiva, ha ampliado la retirada de productos, incluyendo más fórmulas infantiles de varias de sus marcas reconocidas.
Esta nueva fase de retirada afecta a lotes específicos de Alfamino, Alfamino Junior, NAN AR, NAN Total Confort 1 y 2, NAN Optipro 1 en sus formatos de 800 g, 1200 g y 500 ml, NAN SupremePro 1 y 2, Nativa 1, Nidina 1, Nidina Confort Digest y Nidina Confort Digest 1.
La compañía ha detectado en algunos de estos lotes la posible presencia de cereulida, una toxina producida por el Bacillus cereus. Aunque no todos los productos están necesariamente contaminados, la empresa ha optado por una retirada voluntaria por precaución, pudiéndose comprobar el número de lote del producto en una web que la empresa ha facilitado.
Nestlé ha recalcado que los productos no incluidos en esta lista se pueden consumir con total tranquilidad. La empresa insiste en que el resto de sus fórmulas infantiles, no afectadas por la retirada, cumplen con todos los estándares de seguridad y calidad. Además, ha puesto a disposición de los consumidores una herramienta online donde se puede comprobar si el lote del producto que tienen en casa está afectado. Solo hay que introducir el número de lote que aparece en el envase.
Qué es la bacteria Bacillus cereus
La bacteria Bacillus cereus está presente de manera natural en muchos entornos, incluidos suelos y alimentos. No siempre causa enfermedad, pero en determinadas condiciones puede producir esporas resistentes al calor que sobreviven incluso a procesos industriales.
Por eso es tan importante que las empresas realicen controles estrictos durante la fabricación y almacenamiento. En este caso, aunque se desconoce el origen exacto del problema, Nestlé ha decidido actuar rápidamente para minimizar cualquier posible riesgo.
Esta toxina puede causar trastornos gastrointestinales, entre ellos vómitos y diarreas, especialmente peligrosos en bebés y personas con el sistema inmune debilitado. En la mayoría de los casos, los síntomas aparecen pocas horas después del consumo del alimento afectado.