Se llama munavoi, es típico de Finlandia, y es una guarnición tan fácil como rápida para usar mantequilla y huevo

Munavoi Finlandes
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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Es posible que en España no tengamos muy identificada la gastronomía finlandesa y, en general, la cocina escandinava, más allá de pensar en el salmón noruego o en las albóndigas suecas de IKEA. Pero la realidad, más allá de este par de topicazos, es que hablamos de una gastronomía que se basó en la subsistencia y que, a partir de ahí, ha ido creciendo con bastante potencia a nivel mundial, especialmente a costa de Dinamarca y sus restaurantes de alta cocina.

En el día a día, sin embargo, la cocina escandinava sigue siendo una cocina sabrosa y potente, que a veces te sorprende con recetas tan elementales como el munavoi, al que yo no había puesto cara hasta hace unos días. 

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De repente, me encontré con que podías unir lo mejor de dos mundos muy gochos, como son el huevo cocido y la mantequilla, para utilizarlos al mismo tiempo en una especie de salsa o ungüento que se sirve tradicionalmente en Finlandia para acompañar los pastelitos de Carelia: una masa rellena de arroz típica de Semana Santa.

Pero, más allá de los pastelitos de Carelia, el munavoi se puede comer prácticamente con lo que quieras. No deja de ser una guarnición que lleva una parte de mantequilla y una buena cantidad de huevo cocido. ¿Cuánto y cómo? Pues ahí, a voluntad. Lo normal es que, por ejemplo, para un par de huevos cocidos uses un par de cucharadas soperas de mantequilla.

Y la complejidad es entre cero y nada. Simplemente tienes que cocer unos huevos duros y, cuando ya estén listos, pelarlos, machacarlos con un tenedor o picarlos con un cuchillo y mezclarlos con la mantequilla ligeramente atemperada. Evidentemente, no la pongas fría, porque no habrá manera de mezclarla; pero tampoco la pongas demasiado caliente, porque se convertirá más en una sopa que en una guarnición.

Una vez que lo tengas, ya lo puedes acompañar con lo que quieras. Como decíamos, en el caso finlandés es normal utilizarlo con los pastelitos de Carelia, pero también lo puedes aprovechar, por ejemplo, para un salmón a la plancha, algún tipo de carne o cualquier otro pescado con el que quieras resolver un segundo plato bastante sencillo.

También puedes servirlo con unas crudités de verduras, colocándolo en el centro a modo de dip, del mismo modo que pondrías un guacamole, un hummus o cualquier otra crema para untar.

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