En busca de un plato resultón pero sin ganas de complicarse con masas caseras, el hojaldre es un gran aliado. Usarlo como base para preparar tartas o empanadas es una alternativa rápida frente a la masa quebrada que requiere tiempo y harina por toda la superficie; además, el resultado es mucho más crujiente y aireado al morder.
Disponibles en una gran variedad de supermercados, ya sea en la zona de neveras o congelados, solo se necesita forrar unos moldes pequeños y pinchar la base. Para el éxito, es importante realizar la cocción en dos tandas: primero, hornear la masa sola con algunas legumbres secas por encima sobre papel de horno durante 10 minutos, en la parte baja del horno precalentado a 200 ºC, para que tome consistencia. Luego, solo queda retirar el peso, añadir el relleno e introducir las piezas nuevamente hasta que el hojaldre esté bien dorado y el interior cuajado.
Es la solución perfecta para resolver una cena especial o un picoteo improvisado en pocos minutos y sin ensuciar apenas la cocina. Lo mejor de esta idea es que, una vez tienes el hojaldre, el relleno puede ser lo que tengas por la nevera. Una crema de espárragos es ideal para mayo, pero este formato admite otras variantes como una mezcla de champiñones y puerros salteados con un toque de nata, e incluso una base de calabaza, pimiento rojo y maíz dulce.
Como alternativa vegana o para alérgicos a la proteína de leche, lo mejor es triturar anacardos (previamente hidratados) con un poco de agua, levadura nutricional y sal para crear una "bechamel" vegana súper cremosa. Si la mezclas con unas espinacas salteadas, por ejemplo, será un relleno denso, nutritivo y delicioso.
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