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Vinos para la cuesta de Enero

Vinos para la cuesta de Enero
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Entre la crisis, que todavía dura (al menos en mi casa) y la infame cuesta de Enero que indefectiblemente año tras año nos acompaña en estas épocas, nos pareció un buen momento para rendir homenaje a algunos de esos vinos caracterizados por presentar una óptima relación calidad-precio. Son los vinos para la cuesta de Enero.

Muchas ocasiones confundimos entender de vinos con dejarnos deslumbrar por las estelares etiquetas de vinos consagrados. Entender de vinos es más que adornar nuestra mesa con la rutilante presencia de un vino de culto cuyo precio se encuentra a la altura de su prestancia.

Entender de vinos también es saber reconocer las bondades de un producto más modesto, es adecuar la referencia elegida en función del menú a acompañar. Son muchas las ocasiones en las que comida y vino parecen elementos a parte, que no tienen nada en común. Son muchos los clientes que acuden al restaurante y eligen el vino sin tener en cuenta el menú seleccionado y al final, eso implica que se disfrute la mitad de ambas cosas, de comida y de bebida. Una elección desmesurada puede ser tan contraproducente para nuestra imagen como mezclar vino con casera. Ocurre con ciertos vinos, de calidad obviamente, que su mala elección en un momento dado haga que te caigan opulentos, suntuosos, demasiado soberbios, en definitiva, horteras.

Entender de vinos es mantener el equilibrio entre comida y bebida, es elegir un vino que reciba alabanzas cuando se haya consumido y no antes de hacerlo. Es sorprender a nuestros invitados con alguna referencia que les sea desconocida y que les deje impresionados. Es probar, indagar, comparar y variar, y no blindar la elección de manera eterna a una marca concreta.

Ejemplos de vinos de reseñable calidad a precio contenido hay muchos, y en Directo al Paladar estos días atrás ya hemos apuntado alguno:

Los tintos manchegos Martúe y Mano a mano, los castellano-leoneses Rívola, Palacio de Bornos y Primero, el blanco gallego Viña Meín, el rosado navarro Ochoa de lágrima o los alicantinos Mo y Enrique Mendoza Chardonnay pueden ser un buen ejemplo de estos vinos que comentábamos con apropiada relación calidad-precio.

Estas son sólo algunas referencias, estoy seguro que a ustedes se les ocurren muchas más que deberían estar presentes en esta lista.

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