La solución definitiva de una pareja con gatos para que la decoración de su casa no salte por los aires constantemente

Una pareja ha compartido en redes su solución casera para que los gatos no tiren objetos: fijarlos con cinta adhesiva de doble cara o con el llamado "gel de museo"

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Joana Costa

Editor

Quien convive con gatos sabe que la decoración corre peligro constante. Una estantería ordenada puede convertirse en un campo de batalla en cuestión de segundos, y ese jarrón heredado corre la misma suerte que un simple vaso de agua.

La batalla felina contra los objetos frágiles es tan universal que internet está lleno de víctimas que se resignan a ver sus casas convertidas en parques de atracciones gatunos.

Frente a este panorama, una pareja ha compartido en redes un truco tan sencillo como eficaz: fijar los objetos con cinta de doble cara. El método consiste en pegar discretamente la base de jarrones, marcos u otros elementos vulnerables a la superficie donde descansan, con la contrapartida de no poderlos mover nunca.

Así, cuando el gato intenta dar el clásico empujón, el objeto se mantiene firme. Una solución que, aunque visible en algunos casos, pasa desapercibida en la mayoría y evita un buen número de desastres domésticos.

Una alternativa ideal

La idea, compartida por la cuenta de Tik Tok @beatrizbb17, ha generado conversación en los comentarios, donde muchos usuarios han mencionado otro recurso cada vez más popular: el llamado gel de museo.

Se trata de una sustancia transparente, con textura similar a una goma blanda, que se coloca en pequeñas cantidades bajo el objeto y lo fija a la superficie sin dejar marcas. Nació para proteger piezas valiosas en vitrinas de museos y galerías, y poco a poco ha llegado a los hogares de quienes quieren blindar sus objetos más frágiles frente a los ataques felinos.

La ventaja del gel frente a la cinta es su discreción. Apenas se percibe, no deja residuos al retirarlo y, además, permite recolocar los objetos con facilidad. Una especie de escudo invisible escudo que convierte cualquier mesa en un espacio más seguro.

Su uso se ha popularizado tanto que muchos lo recomiendan incluso para casas sin gatos, como medida de protección ante vibraciones o accidentes domésticos. Es decir, una solución funcional silenciosa.

El ingenio de esta pareja ha puesto de relieve algo evidente: convivir con gatos exige creatividad. La cinta de doble cara y el gel de museo no son solo trucos, sino también símbolos de cómo la vida doméstica se adapta a la realidad de compartir hogar con criaturas imprevisibles.

@beatrizbb17

Respuesta a @Helena Vázquez

♬ sonido original - beatrizbb17

En esta dinámica, la decoración ya no se elige solo por estética, sino también por su resistencia estratégica. No faltan, por supuesto, las voces que prefieren abrazar la anarquía felina y aceptar que cada objeto decorativo es prescindible.

Pero para quienes no se resignan a ver un jarrón estrellado cada semana, estos recursos ofrecen una tregua. Se trata de una tregua que equilibra belleza y practicidad, sin necesidad de renunciar a tener plantas, figuras o marcos de fotos.

El debate abre incluso una nueva categoría de tendencias domésticas: la decoración cat proof. Porque, aunque no aparezca en revistas de interiorismo, lo cierto es que en muchos hogares la verdadera prueba de estilo no es combinar colores, sino lograr que un gato no derribe la lámpara del salón. Y si para ello hay que recurrir a un gel inventado para museos, bienvenida sea la innovación felina.

Foto | Max Vakhtbovycn

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