Los 'tips' básicos para redecorar el salón tras la Navidad y evitar que parezca apagado o vacío

Retirar la decoración festiva exige reequilibrar colores, volúmenes y puntos de luz

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Joana Costa

Editor

Cuando se guardan el árbol, las guirnaldas y las luces navideñas, muchos salones entran de golpe en una especie de silencio visual. El espacio que durante semanas estuvo lleno de estímulos queda más desnudo de lo esperado, y esa sensación de vacío se acentúa en enero, cuando los días son más cortos y la luz natural escasea. No es que el salón esté peor, es que necesita reajustarse.

La clave está en entender que la decoración navideña actuaba como un punto focal muy potente. Al retirarla, conviene crear nuevos centros de interés que devuelvan equilibrio al espacio sin caer en la sobrecarga. No hace falta comprar nada nuevo: reorganizar lo que ya hay suele ser suficiente para recuperar calidez y coherencia.

Más textura

El primer gesto efectivo es reintroducir textura. Alfombras ligeras, cojines bien combinados o una manta colocada con intención ayudan a vestir de nuevo el salón. Tras la intensidad cromática de diciembre, los tonos neutros, como el beige, arena, gris cálido, funcionan bien para aportar calma sin que el espacio resulte frío.

La iluminación es otro factor decisivo. Sin las luces navideñas, muchos salones pierden puntos de luz secundarios y quedan demasiado planos. Añadir una lámpara de mesa, mover una de pie o cambiar la bombilla por una de temperatura más cálida puede transformar el ambiente sin añadir objetos visibles.

Nueva distribución

Reordenar ligeramente el mobiliario también ayuda a corregir la sensación de vacío. Desplazar el sofá unos centímetros, acercar una mesa auxiliar o redefinir el eje visual del salón devuelve estructura al espacio. A menudo, el problema no es lo que falta, sino cómo están distribuidos los elementos.

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Las plantas son aliadas clave en esta transición. Aportan volumen, color y vida sin recordar a la decoración festiva. Un potos colgante, un ficus en una esquina o un grupo de plantas pequeñas sobre una mesa crean presencia sin saturar. En invierno, además, ayudan a suavizar visualmente el ambiente.

La decoración de paredes cobra más importancia tras la Navidad. Cambiar un cuadro de sitio, crear una pequeña composición con láminas que ya estaban guardadas o incluso girar una pieza para darle otro protagonismo rompe la sensación de pared vacía. No es necesario llenar, sino equilibrar.

Mantener algún objeto decorativo

Otro aspecto que conviene revisar son las superficies horizontales. Durante las fiestas se acumulan objetos, y al retirarlos todo queda demasiado despejado. Dejar solo dos o tres piezas bien elegidas, como un libro, una vela neutra, una bandeja, ayuda a que el espacio se vea cuidado y no abandonado.

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Además, enero es un buen momento para simplificar. Retirar lo que no aporta, ordenar estantes y dejar respirar el salón permite que los cambios funcionen mejor. Con pequeños ajustes en luz, textura y distribución, el salón recupera vida y coherencia sin necesidad de volver al exceso decorativo.

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