Hacía un día tan otoñalmente gallego como él solo en Crecente, en el confín oriental de la provincia de Pontevedra, casi lindando con la provincia de Ourense, donde Vega Sicilia ha puesto su pica en Flandes en el vino blanco español con su aterrizaje.
Su nombre es Deiva y según Pablo Álvarez, cabeza visible del universo Tempos Vega Sicilia, dejó clara la declaración de intenciones en ese martes de octubre, con la prensa delante, mientras una lluvia fina impregnaba el ambiente y la niebla sobre el Miño impedía ver la otra ladera, ya portuguesa, desde la imponente bodega que la empresa vallisoletana ha situado en el Condado de Tea, una de las subzonas de la denominación de origen Rias Baixas.
"Quiero elaborar un vino blanco de referencia en España", aclaró Álvarez "y creo que esa zona es Rias Baixas". Lo dijo con el mismo convencimiento del que ha puesto en el mapa a otros vinos españoles, hoy hitos mundiales, como Pintia, Alión, Macán, además de todo lo que sale con el escudo de Vega Sicilia.
Pablo Álvarez, consejero delegado de Tempos Vega Sicilia. ©Diego Peláez.
¿Por qué ahora y por qué aquí? La primera respuesta realmente no se responde con un ahora. Tempos Vega Sicilia dio los primeros pasos oficiales en 2018 cuando pensaron en su primer vino blanco español. El matiz es importante: ya tenían vinos blancos, pero en Hungría, con el sello Oremus.
La uva albariño como punto de partida
Gonzalo Iturriaga, Mónica Chaves, Patricia Recio, Guillermo Alvarado y Pablo Álvarez en la foto de familia de la presentación de Deiva. ©Jaime de las Heras.
Aquí sí tiene una respuesta más precisa. "El albariño me parece la mejor variedad blanca para hacer vinos de calidad en España", remarcó un Pablo Álvarez que, además, no tiene intención de que Deiva se suba, al menos de momento, en ninguna de las dos tendencias actuales del blanco gallego a base de albariño.
La botella de Deiva 2024. ©Diego Peláez.
"No son albariños que se elaboran en septiembre y están en el mercado en diciembre", clarificaba. "Tampoco", advirtió, "creo que deban ser vinos que aguanten muchísimos años en botella". En el término medio, a un modo aristotélico, parece estar la virtud de Deiva, el cual ha contado desde su inicio con buenos conocedores del terreno y del vino gallego.
Mónica Chaves y Guillermo Alvarado se encargan, respectivamente, del campo y de la enología en Deiva, apoyados en todo momento por los directores técnicos del grupo: Enrique Macías en cuanto al campo y Gonzalo Iturriaga de Juan como enólogo jefe.
A Deiva, además, se ha llegado con paciencia y sin prisa. Algo habitual en Tempos Vega Sicilia. "Este primer vino va a ser el peor que vamos a hacer", sintetizó un Pablo Álvarez que se refería así al convencimiento que tiene de elaborar siempre, añada tras añada, mejores vinos.
Desde el interior de Galicia hasta la costa
Y, para ello, se han ido a dos de las puntas de la denominación de Rias Baixas. Por el este, al Condado de Tea, la parte más oriental de la denominación. Por el oeste, a la subzona del Val do Salnés, con el mar a dos pasos. Entre medias, según Álvarez, están las ganas de "comprar algo en O Rosal". Para eso, habrá que esperar.
Parte de los viñedos que alumbran Deiva. En este caso, en el Val do Salnés. ©Diego Peláez.
También habrá que esperar para ver a Deiva en el mercado. Será a partir del 1 de febrero de 2027, cuando el grupo pone en marcha su sistema de cupos y abre las ventas. El precio, cuentan desde la casa, "estará entre 35 y 40 euros" y, de momento, será un vino que venga solo, aunque Álvarez admite que ya hay otro blanco albariño imaginado –que no conceptuado– que se llamará Arnela.
Cabe una ironía en Deiva, cuyo nombre proviene del río Deva que ronda las parcelas que la bodega tiene en Crecente, cerca de las instalaciones, y es que mucha gente desconoce que el Condado de Tea es, en origen, la zona donde tradicionalmente se elaboraba el albariño, bastante lejos de lo que sucedía más cerca de la costa donde, indica Mónica Chaves, "lo que había hasta los años ochenta eran normalmente variedades tintas" como las que se usaban para hacer el vino barrantes.
Vendimia en la parcela Framilo, en el Condado de Tea.
De Deiva, que verá la luz con una primera añada fechada en 2024, habrá algo más de 32.000 botellas en su primera edición, aunque la bodega tendrá capacidad para, en el futuro, ser capaz de elaborar hasta 300.000… pero para eso habrá que esperar, y mucho.
Paciencia, en general, hay para exportar en Tempos Vega Sicilia. Con un total de 22 hectáreas de terreno adquiridas en los últimos ocho años, Deiva irá configurándose con las parcelas que, en algunos casos, ya estaban plantadas y, en otros, son de nuevo cuño.
Instalaciones de Deiva. ©Diego Peláez.
Hasta para ellos ha sido complicado hacerse con su huequito. Álvarez lo sintetizaba entre risas en ese carácter del minifundio gallego donde "algunos intentan venderte el jardín de su casa como viña… y el problema es que también te quieren vender la casa".
Imágenes | Diego Peláez