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El reconocimiento que merecen los familiares de niños alérgicos

El reconocimiento que merecen los familiares de niños alérgicos
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Recientemente ha fallecido, en la Comunidad de Madrid, un niño de lo que parece ser un shock anafiláctico. Las primeras noticias parecían indicar que podría ser debido a un problema con su intolerancia alimentaria. Sinceramente, creo que aún es pronto para sacar ninguna conclusión. Como en el caso de la noticia de esa familia andaluza que aparentemente murió por ingerir comida caducada, y que finalmente no era cierto, en este caso habría que esperar antes de sacar conclusiones.

No obstante, y como padre de una niña afectada por otro tipo de "alergia" alimentaria, esa noticia me ha llevado a escribir este post. Lo que quiero compartir hoy con vosotros, es la angustia y la preocupación que sienten miles de padres cuyos hijos tienen algún tipo de alergia o intolerancia alimentaria.

Todos los días, tratamos de que su día día sea lo más normal y natural del mundo. Sin embargo, y dependiendo del caso y de su gravedad estamos jugando siempre en el filo de la navaja. Tener esa responsabilidad a diario sobre nuestras cabezas no es nada fácil. Ojalá no tuviera que ser así, pero estas noticias tan desgraciadas, ayudan a concienciar a la sociedad en general y a tener cada vez más cuidado en estos casos.

Tan pesados somos los padres, que nuestros hijos desde muy pequeños tienen tan interiorizado lo que pueden y no pueden comer que nos dan sorpresas increíbles. Cuando mi hija apenas tenía dos años, en la Ermita del Santo el día de San Isidro de Madrid, un barquillero le ofreció un barquillo. Mi hija antes de cogerlo me miró y con su carita de dos años me pregunto "¿puedo?". El Barquillero se quedo absolutamente alucinado, "¿es que no puede comer?" Yo le dije que, en su caso, podría comerlo, porque no es una alergia, pero que no le convenía y él se quedó muy sorprendido.

Realmente, cuando nuestros hijos van a una actividad extra escolar, al comedor del colegio, a casa de unos amigos, a un cumpleaños o a cualquier otra actividad, cuyo entorno no controlamos totalmente, lo que van a comer es una preocupación importante. Al final, los padres lo vamos asumiendo como algo natural, pero siempre tenemos esa preocupación de fondo que no se termina de quitar.

En general, la receptividad del entorno y de otros padres, colegios, comedores, es buena. Pero también hay casos en los que hay despistes involuntarios, o simplemente cierta falta de sensibilidad. Además, por otro lado siempre está el hecho de que nuestro hijo es el "rarito".

En general, cuando son pequeños, lo llevan relativamente bien, pero a medida que van creciendo son cada vez más conscientes de que no todo lo que hay a su alrededor es comestible para ellos. Tener en cuenta, que una sociedad en la que la emisión de estímulos gustativos, programas de comida, es casi continuo a todas horas, no poder acceder al 100% de lo que nos ofrecen, es una frustración constante.

El menú de un restaurante, hacer un viaje largo en avión, o simplemente asistir a cualquier otro tipo de celebración hoy de viaje a un hotel supone una planificación extra que es compleja.

A todo esto, hay que sumarle el hecho de que en muchos casos, y como ya comentamos en directo al paladar, estos productos son sensiblemente más caros y eso todavía conlleva más frustración. Cuando la lotería genética te ha tocado, y no es precisamente un golpe de buena fortuna, la sociedad en su conjunto debería tener mecanismos para que es impacto negativo fuera el menos posible.

Desde aquí, y a expensas de lo que pueda decir de la investigación del caso, lo único que puedo transferir es mi total apoyo, condolencias y solidaridad a la familia del niño fallecido en el campamento. También sirva este post, como reconocimiento a todas aquellas familias que día día están tan pendientes y preocupadas de la alimentación y de las intolerancias y alergias de sus hijos y que raras veces reciben el reconocimiento público que merecen.

Eso sí, cada vez estamos mejor, y afortunadamente son muchos ya los colegios, restaurantes, profesores, amigos, y familias, que van teniendo una gran conciencia.

Para finalizar, y si os encontráis en alguna situación similar, también me gustaría conocer vuestras opiniones y experiencias en los comentarios. Muchas gracias

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