Antes de ser finalmente ejecutado, el infame Ted Bundy, uno de los asesinos en serie más mediáticos de la historia reciente, disfrutó de una completa última comida compuesta por un filete, huevos fritos, patatas hasbrowns, tostadas con mantequilla y mermelada, todo bien regado de café, leche y zumo. Exactamente lo mismo que pueden pedir los clientes de un peculiar restaurante de Ohio.
The last meal ofrece precisamente lo que promete su nombre, un menú diseñado a base de recrear las últimas comidas que tomaron algunos de los criminales más populares de la crónica negra estadounidense, antes de ser ejecutados tras ser condenados a la pena de muerte. En su mayoría, conocidos asesinos en serie con historias truculentas y muy violentas detrás, las que más atrapan al público.
El género true crime está de moda y sigue generando contenidos de ficción y no ficción que son grandes éxitos en las plataformas, y no solo con casos de Estados Unidos. España también ha sucumbido a esta macabra fascinación contando sus propios casos, pero, por el momento, no llegamos al nivel de fanatismo de Nate Thompson y Raychel Eastes, propietarios del restaurante, que tiene previsto abrir otra localización este año.
Thompson siempre se ha sentido atraído por el mundo del terror, como demuestra la deriva que naturalmente ha tomado su profesión principal, la fotografía y el rodaje de vídeos y películas afines al género. Desde hace años la pareja gestiona su propio Museo del Terror con dos localizaciones, con el restaurante abierto como anexo al local de Ohio.
En The last meal defienden recrear comidas y bebidas “históricamente rigurosas”, tomándose alguna licencia a la hora de ofrecer otras opciones en el menú inspiradas en asesinos o crímenes concretos. Sus propietarios aseguran que no pretenden glorificar, mitificar o defender los crímenes que estos condenados cometieron, pero afirman que son parte de la historia del país y sus comidas ofrecen una forma distinta de acercarse y conocer mejor los casos.
Así, entre otras opciones, se puede probar la smash burger con queso y cebolla de Aileen Wuornos, el pollo frito con gambas, patatas fritas y fresas de John Wayne Gacy, o el helado de menta con chips de chocolate de Timothy McVeigh.
“No queremos explotar los nombres de ninguna víctima ni mostrar fotos horribles ni nada por el estilo”, afirma Thompson a la revista People. “Intentamos ser lo más elegantes posible con una idea que sin duda molestará a la gente”.
Imágenes | Nate Thompson
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