¿Depender del sol o de la humedad ambiental para tener la ropa lista? En temporada de frío, esto puede transformarse en un incordio diario. Para quienes buscan optimizar su rutina, un experto en organización ha revelado que la clave no está en esperar a que el tiempo mejore, sino en cambiar el método.
Siguiendo estos tres consejos estratégicos, es posible ahorrar hasta 200 horas al año en tareas de lavandería, garantizando prendas impecables y sin rastro de humedad.
El secreto está en controlar el ambiente y la higiene desde el ciclo de lavado. Aquí te explicamos cómo aplicar los pilares de este método en simples pasos:
- Crear una corriente de aire forzada: En lugar de dejar la ropa estática en el tendedero, utiliza un ventilador o un deshumidificador dirigidos directamente hacia las prendas. Esta técnica acelera la evaporación y permite que la ropa se seque por completo en menos de 5 horas. Al reducir drásticamente el tiempo de exposición, evitas el molesto olor a humedad que suele obligarnos a lavar todo de nuevo.
- Aprovechar el poder del agua tibia: Gran parte de la suciedad en nuestra ropa es grasa corporal. El agua tibia no solo ayuda a disolver estas partículas de manera más eficaz, sino que elimina el "alimento" de las bacterias. Una prenda realmente limpia desde el interior de sus fibras se seca mejor y se mantiene fresca por más tiempo.
- El blanqueador de oxígeno como aliado: Para una higiene total, suma una medida de blanqueador a base de oxígeno en cada carga. Este producto es clave para eliminar bacterias y olores persistentes sin dañar los tejidos.
Con estos consejos, no solo ahorrarás horas de espera, sino que transformarás el cuidado de tu ropa en un proceso eficiente, profesional y, sobre todo, rápido.
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