El truco para secar la ropa dentro de casa sin balcón y sin humedad

La clave está en mejorar la circulación del aire y evitar que la humedad quede atrapada en la estancia

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Joana Costa

Editor

Secar la ropa en casa durante el invierno es uno de esos problemas cotidianos que parecen menores hasta que se repiten varios días seguidos. Sin balcón, con frío fuera y poca ventilación, las prendas tardan horas o incluso días en secarse y el ambiente se vuelve pesado, con olor a humedad incluido.

El error más común es pensar que el calor lo soluciona todo. Subir la calefacción sin mover el aire solo consigue que la humedad se quede atrapada en la habitación, se condense en ventanas y termine afectando a paredes y textiles. En este caso, el resultado es justo el contrario al deseado.

Ahora bien, el truco es tan simple como eficaz: mover el aire de forma controlada. No se trata de ventilar en exceso ni de enfriar la casa, sino de evitar que la humedad se estanque alrededor de la ropa mojada.

Para ello, basta con usar un ventilador a baja potencia. No hace falta apuntarlo directamente al tendedero. Orientarlo hacia una pared cercana o en diagonal genera una corriente suave y constante que favorece la evaporación del agua sin crear sensación de frío.

Este movimiento continuo del aire es mucho más eficaz que el calor estático. Si además se abre una ventana unos minutos, solo lo justo para renovar el aire, se reduce la humedad acumulada sin perder demasiada temperatura en la estancia.

La ubicación del tendedero también importa. Colocarlo cerca de una fuente de luz natural ayuda, incluso en invierno. La radiación solar, aunque sea débil, aporta un calor suave que acelera el secado. Si hay calefacción, conviene situarlo cerca, pero sin contacto directo.

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Dejar circular el aire

Otro detalle clave es no sobrecargar el tendedero. Las prendas deben quedar separadas entre sí para que el aire circule. Cuando se amontonan, la humedad queda atrapada y el tiempo de secado se multiplica.

Usar perchas para camisetas, camisas o sudaderas es una buena estrategia. Al quedar colgadas, aumentan la superficie expuesta al aire y se secan antes, además de reducir arrugas y facilitar el planchado posterior.

También ayuda centrifugar bien la ropa antes de tenderla. Un centrifugado eficiente reduce notablemente la cantidad de agua que hay que evaporar dentro de casa, algo que se nota especialmente en prendas gruesas.

Con este sistema sencillo, aire en movimiento, espacio entre prendas y una ventilación mínima controlada, la ropa se seca antes y la casa no se llena de humedad. Se trata de un pequeño ajuste que marca la diferencia en pisos sin balcón durante los meses más fríos.

Foto| Freepik

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