Pocos objetos entran y salen de la cocina con tanta frecuencia como los envases de yogur. Se consumen casi sin pensarlo y acaban en el cubo de reciclaje a los pocos minutos, como si no pudieran servir para nada más.
Sin embargo, algunos creadores de contenido del hogar han demostrado que esos pequeños recipientes pueden convertirse en la base de un sistema de almacenaje muy práctico. De este modo, el popular residuo diario se convierte en un recurso oculto que cambia cajones.
La idea es sencilla: transformar los vasos de yogur en módulos para ordenar el interior de los cajones, especialmente en el baño. Según la creadora de contenido como Nicole Esttefany Sán, conocida en TikTok por su cuenta @sustentable_andar, es imprescindible reagruparlos para formar bandejas adaptadas al espacio disponible.
Basta con medir el cajón y calcular cuántos envases harán falta para las dimensiones del cajón o espacio a ordenar. Este es un ejemplo claro de DIY funcional que busca el orden sostenible hecho a medida.
Silicona caliente y pintura
Para montar el organizador solo se necesitan tres cosas: los envases limpios, una pistola de silicona caliente y, si se desea, un poco de pintura para mejorar el acabado. Se van pegando los vasos entre sí hasta formar una estructura compacta, pensada para ajustarse al interior del cajón.
El objetivo es que cada hueco tenga una función concreta y nada quede suelto. Así se pasa de un cajón caótico a un espacio totalmente compartimentado en una sola tarde.
Pintar o no los envases es cuestión de gustos y tiempo. Algunas personas los dejan tal cual, otras prefieren darles un color que combine con el mueble o la decoración del baño para que el resultado sea más uniforme.
En cualquier caso, la base del truco no cambia: aprovechar algo que iba directo a la basura para ganar organización. Es una forma muy simple de reutilización creativa que a la vez usa una estética cuidada sin grandes costes.
Ideal para cajones estrechos
Estos organizadores funcionan especialmente bien en cajones estrechos y alargados, donde los separadores comerciales no siempre encajan. Además, conviene no hacer estructuras demasiado grandes para evitar que, con el peso y el uso, la silicona termine cediendo.
Es siempre mejor usar varios módulos manejables que un único bloque difícil de sacar. Esa modularidad será la que garantice un uso práctico de mantenimiento sencillo con el paso del tiempo.
Una vez instalados, los vasos de yogur encuentran nueva vida como contenedores de objetos pequeños: pinzas, horquillas, cuchillas de recambio, cintas para el pelo o útiles de cosmética. Cada cosa tiene su lugar y se evita la sensación de cajón desastre que tanto desanima a la hora de ordenar. El gesto ayuda a una rutina ordenada búsqueda rápida cuando se tiene prisa.
@sustentable_andar ¿Qué hacer con los envases de yogurt?#CapCut #organizate #hackdeorden #aprendeentiktok #reutiliza
♬ sonido original - Nicole Esttefany Sán
El proyecto también encaja en la lógica de la economía circular doméstica: antes de comprar nuevos organizadores de plástico, se prueba a sacar partido a lo que ya hay en casa. No se trata de guardar todo por sistema, sino de detectar formatos útiles que se repiten semana tras semana. Con un poco de criterio, se consigue un consumo consciente basura reducida mediante pequeños gestos.
Reutilizar envases de yogur para organizar cajones demuestra que muchas soluciones de orden comienzan en lo cotidiano. No hacen falta grandes inversiones ni sistemas complicados; a veces basta con mirar de otra forma aquello que se tira sin pensar. Es un recordatorio de que el orden no siempre está en la tienda, sino en la creatividad doméstica mirada práctica aplicada a los objetos más simples.
Foto | @ustentable_andar