El agua oxigenada y el bicarbonato de sodio forman una de las combinaciones más eficaces para la limpieza doméstica cuando se usan correctamente. Su acción conjunta no es casual, sino química.
El bicarbonato actúa como abrasivo suave y neutralizador de olores, mientras que el agua oxigenada tiene un efecto blanqueante y desinfectante. Juntos, potencian sus propiedades sin dañar la mayoría de superficies.
Esta mezcla es especialmente útil para limpiar juntas de azulejos, sanitarios, tablas de cortar o zonas con manchas orgánicas persistentes, incluso manchas textiles de sudor, según comparte en redes la dermatóloga y creadora de contenido @dr.anamolina. La reacción ayuda a desprender la suciedad incrustada.
Para usarla, se recomienda preparar una pasta espesa, aplicarla sobre la zona y dejar actuar entre 10 y 15 minutos. Después, hay que frotar suavemente y aclarar con agua.
A diferencia de otros productos industriales más fuertes, esta mezcla no deja vapores agresivos ni residuos fuertes, lo que la hace adecuada para hogares con niños o mascotas.
Eso sí, conviene no usar esta mezcla sobre superficies delicadas como mármol, madera natural o metales sensibles, ya que el efecto blanqueante podría dañarlos. Hay que asegurarse previamente probándola en un lugar poco visible.
Cantidad justa
También es importante preparar solo la cantidad necesaria, ya que la mezcla pierde eficacia con el tiempo. Basta con muy poca cantidad para que esta alianza surta efecto.
Bien utilizada, esta combinación demuestra que la limpieza profunda no siempre necesita fórmulas complicadas ni productos caros, sino echar mano de lo que ya tenemos en casa.
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