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La industria alimentaria española se consolida como uno de los principales motores económicos en la recuperación de la crisis

La industria alimentaria española se consolida como uno de los principales motores económicos en la recuperación de la crisis
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Si 2014 ha supuesto la consolidación de la recuperación económica en la mayoría de sectores del país, ha sido un año especialmente positivo para la industria de alimentación y bebidas, que se consolida como uno de los motores principales en nuestra economía para superar la crisis. ¿Cuáles han sido las claves? El aumento de la producción y del empleo, y, sobre todo, de las exportaciones.

En el informe económico de 2014 presentado recientemente por la Federación de Industrias de Alimentos y Bebidas (FIAB) se detallan con minuciosidad todos los datos que reflejan cómo el sector ve ya lejos la época de crisis y mira al futuro para afianzarse como la principal industria nacional. Estos datos positivos refuerzan la tesis de que la gastronomía española juega un papel fundamental en la recuperación económica, unida al turismo y también a la producción.

Los principales datos del sector: balance positivo

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El dato más destacado que nos permite hablar en términos positivos del sector es el aumento en 2014 de la producción total en un 3,8%, situándose en los 93.238 millones de euros, mientras que el de las industrias manufactureras se quedó en un 2,1%.

Como consecuencia lógica de ese crecimiento hay que destacar también las cifras positivas de empleo; 2012 fue el último año en el que se destruyó empleo neto y desde entonces han aumentado el número de ocupados. En 2014 creció en un 1,95%, el número de afiliados a la Seguridad Social, una cifra que, si bien parece todavía muy baja, es superior al de otros sectores industriales.

En cuanto a las exportaciones de alimentos y bebidas, pilar fundamental de esta industria y de la economía española en general, se llegó el año pasado a un aumento del 5,9%. La internacionalización es clave en el futuro de estas empresas, tanto grandes como medianas y pequeñas, que cada vez destinan un mayor porcentaje de sus productos a la venta fuera de nuestras fronteras.

¿Cómo es el consumo alimentario en España?

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Los españoles destinamos un 19,7% de la cesta de la compra a alimentación y bebidas, un 3,7% más que en 2013. Consumimos más carne, como viene siendo habitual, que representa un 4,7% del total, seguida de pan y cereales, lácteos y huevos, pescado, y por último, frutas, legumbres y hortalizas.

Creo que son datos significativos ya que reflejan una tendencia preocupante en nuestros hábitos de alimentación, que nos lleva a consumir un exceso de carne en detrimento de pescado y vegetales, que deberían tener un mayor peso en nuestra dieta.

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Entre diciembre de 2013 y noviembre de 2014 ha habido una disminución general del consumo de productos, con caídas en cada sector que arrastran las cifras del conjunto de las categorías. Por ejemplo, en carnes ha disminuido significativamente el consumo de ovino, caprino y vacuno, mientras que el pollo y el cerdo se mantienen más estables. El pescado también ha caído, excepto las conservas, que han aumentado.

Entre los productos que sí han aumentado su gasto destacan los aceites que no son de oliva ni girasol, frutos secos, vinos con denominación de origen y cervezas. El porcentaje destinado al gasto de bebidas ha sido de un 1,2% en el caso de las bebidas no alcohólicas, y un 0,8% en el de las alcohólicas. Destaca así el crecimiento del gasto en las primeras, que se había visto muy reducido en los años centrales de la crisis.

En cuanto a los precios, comparando con la situación del resto de países de la Unión Europea, es en España donde los alimentos y bebidas no alcohólicas son más baratos para el consumidor -datos corregidos por la capacidad de compra de cada país-. La carne destaca como uno de los productos que más baratos se pueden encontrar en España respecto a la media europea.

La venta exterior de productos, clave

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Como ya se ha comentado, los datos de las exportaciones son de los más significativos para el sector de la alimentación, pues en 2014 se superaron los 24.000 millones de euros, que ya suponen el 10% en el total de exportaciones de bienes de España, con un saldo positivo desde 2008, es decir, sin pérdidas en las transacciones.

España ha ido ganando peso en los últimos años en las exportaciones de alimentos y bebidas de la Unión Europea y es hoy la sexta economía en importancia. ¿Qué es lo que más se exporta desde nuestro país? En orden de importancia: productos cárnicos, sobre todo porcino, aceite de oliva, vino y conservas vegetales. Además hay que reseñar cómo se va haciendo paso la exportación de dulces, con un gran aumento de sus operaciones de venta el año pasado.

Fundamentalmente los mayores compradores de productos españoles son nuestros vecinos europeos, pero cada vez va cobrando más protagonismo las exportaciones a Latinoamérica, Estados Unidos y, más recientemente, Asia. No olvidemos además que muchos países compran nuestras materias primas para elaborar productos que luego pueden ser vendidos a su vez en nuestro país.

Mirando hacia el futuro: retos y claves fundamentales

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En conclusión, desde FIAB consideran que el año 2014 ha sido muy positivo en todos los ámbitos de la industria, consolidando su papel como locomotora de la economía española tras los años más duros de la crisis. ¿Cuáles son los retos de cara al futuro?

Lo fundamental es continuar por el mismo camino, en el que no sólo se crezca en términos económicos, sino también creando empleo y contribuyendo a mejorar la imagen de la tan nombrada Marca España. Los alimentos españoles cada vez tienen una mayor presencia en los mercados internacionales, y lo hacen además con cierto aura de garantía de calidad.

Como oportunidades de crecimiento se destacan los siguientes puntos:

  • Los países emergentes, cuyos mercados traerán un gran aumento de la demanda a medio plazo.
  • Las nuevas demandas y necesidades del consumidor, que exige ahora precios más competitivos, mayor calidad e innovación.
  • Fortalecer la presencia de los mercados exteriores.
  • No olvidar la inversión en I+D.
  • Sacar partido del importante trinomio con el que cuenta España, la unión de turismo, gastronomía y alimentación.

En resumen, los datos aportados por el informe económico de FIAB en 2014 son muy positivos y esperanzadores, considerando sobre todo la importancia creciente de la industria de la alimentación en nuestro país. Quizá habría que fomentar el consumo propio dentro de nuestras fronteras, pues se vende mucho fuera mientras aquí consumimos productos importados que también somos capaces de producir.

Lo que está claro es que, si la gastronomía española cada vez tiene un mayor peso y prestigio internacional, la industria de la alimentación y la producción de los distintos sectores también tienen que tener su protagonismo.

Imágenes | FIAB, Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Pixabay
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