La tarta chajá es un postre típico de Uruguay, donde es tan popular que casi podría considerarse patrimonio nacional. Su nombre viene del chajá, un ave de los humedales del Río de la Plata conocida por su plumaje abundante y esponjoso, exactamente la textura que define este postre. Es el tipo de tarta que no falta en los cumpleaños ni en las reuniones familiares.
La combinación puede sonar empalagosa sobre el papel: dulce de leche, nata montada, merengue y frutas en almíbar, todo junto. Y sí, es una tarta generosa y dulce, que no pretende ser otra cosa. Pero el bizcocho esponjoso y los melocotones equilibran el conjunto mejor de lo que parece. Hay versiones que cortan el bizcocho en tres capas, pero aquí vamos a ser más cautos y quedarnos en dos
Sobre los ingredientes
Los merengues son el único ingrediente que puede resultar menos habitual. Puedes comprarlos hechos en cualquier supermercado, o prepararlos en casa si tienes tiempo. El resto de ingredientes son fáciles de encontrar: huevos, harina, azúcar, nata para montar y melocotón almíbar.
El dulce de leche tiene que ser repostero, no el de untar. Es más firme y eso es lo que hace que la tarta no se desmorone al cortarla. Si solo encuentras dulce de leche normal, convertirlo en repostero es muy fácil: solo necesitas maicena y leche. Más abajo te explico cómo.
Empieza preparando el bizcocho. Precalienta el horno a 180°C con calor arriba y abajo, y prepara un molde de 22 cm engrasado, enharinado y con la base forrada de papel de horno.
Bate los huevos enteros con el azúcar y la esencia de vainilla a velocidad alta durante 10 o 12 minutos. La mezcla tiene que triplicar su volumen, volverse muy pálida y caer de la varilla como una cinta espesa. Esto es lo que hace que el bizcocho suba sin necesidad de ningún impulsor.
Tamiza la harina sobre la mezcla en tres tandas e incorpórala con movimientos envolventes, de abajo hacia arriba, usando una espátula de silicona. En cuanto desaparezca la harina, para. La mezcla bajará un poco, es normal.
Vierte en el molde y hornea entre 25 y 30 minutos. A partir del minuto 25, empieza a vigilar: el bizcocho está listo cuando el palillo sale limpio y los bordes se han despegado ligeramente del molde. Deja reposar 10 minutos dentro del molde, desmolda y deja enfriar completamente sobre una rejilla antes de tocarlo.
Puedes preparar el dulce de leche repostero si no tienes uno ya hecho. Pon en un cazo el de dulce de leche normal junto con 1 cucharada rasa de maicena y leche. Mezcla bien hasta que no queden grumos y cocina a fuego bajo, removiendo constantemente, hasta que espese ligeramente y tenga una textura más firme. Retira y deja enfriar.
Escurre los melocotones y reserva el almíbar. Córtalos en trozos medianos y guarda algunos gajos enteros para decorar.
Monta también la nata bien fría con el azúcar glas y la vainilla hasta obtener picos firmes pero cremosos, sin pasarte.
Para armar la tarta, corta el bizcocho en dos capas. Coloca la primera sobre el plato, humedécela con un poco del almíbar y extiende una capa de dulce de leche. Añade trozos de merengue partidos con la mano, una capa generosa de nata y el melocotón troceado.
Coloca la segunda capa encima, humedécela también con almíbar y cubre la superficie y los lados con el resto de la nata. Si no llega para cubrir todo de forma perfecta, no pasa nada, queda bonita de aspecto rústico.
Termina con merenguitos enteros y partidos, y, trocitos de melocotón colocados por encima y por los bordes. Refrigera al menos dos horas antes de servir.
Con qué acompañar
Ya es bastante contundente por sí sola, así que lo mejor es acompañarla con algo que contraste. Un café van muy bien. Si la sirves en una reunión con niños, un vaso de leche fría funciona igual de bien. No necesita nada más.
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