La clave de esta receta está en el contraste. Por un lado, un pollo marinado y frito que aporta textura crujiente y sabor intenso; por otro, salsas y guarniciones que equilibran el picante y aportan frescor. El resultado es un plato sabroso que no necesita demasiada elaboración.
A lo que debemos prestar atención es al marinado del pollo, así como a la fritura en tempura para que quede jugoso por dentro y crujiente por fuera.
Primero sazonamos el pollo troceado con el ajo en polvo, el jengibre, sal y pimienta y lo dejamos reposar 15 minutos.
Rebozamos con 60 g de maicena. Mezclamos el resto de maicena con 4 cucharadas de agua y formamos una pasta. Calentamos el aceite de girasol.
Pasamos los trozos de pollo por la pasta de maicena y freímos en aceite bien caliente hasta que el pollo quede crujiente. Dejamos escurrir sobre papel absorbente.
Mezclamos los ingredientes de la salsa y vertemos en una sartén para saltear el pollo rebozado durante 2 minutos para que se impregne bien con la salsa.
Calentamos las tortillas de maíz y las reservamos en un paño de algodón limpio.
Picamos la col y disponemos el kimchi en un cuenco.
Montamos los tacos con el kimchi, el pollo frito y la col, y servimos los tacos con la lima y las semillas de sésamo.
Con qué acompañar los tacos coreanos
Puedes servir estos tacos con una ensalada de pepino que aporte frescor al plato. Y si además haces el kimchi coreano en casa, el resultado de la receta será inmejorable.
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