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Restaurante San Patricio en Valencia

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Últimamente estoy teniendo la suerte de salir a comer fuera más de lo que solía hacerlo antes. No es que de repente me sobre el dinero, pero entre eventos familiares, cosas que celebrar y motivos varios, llevo visitados varios restaurantes en poco tiempo.

Obviamente, no todos los doy a conocer, pues la mayoría se diluyen en lo que podría llamarse normal, así que cuando disfruto con una comida como lo hice en el restaurante san Patricio en Valencia, no puedo evitar compartir los platos que paladee en su mesa.

El restaurante, más que un restaurante, es una gran complejo con muchos salones situado a las afueras de Alginet, un pueblo cerca de Valencia. Aunque está pensado para bodas y eventos similares, también se puede ir a comer a la carta y lo que es más importante, la comida parece salida de una cocina que solo sirva a unas cuantas mesas y no a centenares de personas.

Restaurante San Patricio - almejas marinera

El menú que degustamos incluía tres entrantes a compartir y un plato principal a elegir de un surtido tan amplio como apetitoso, entre cuyas opciones era muy complicado decidirse y de las que tuve el placer de probar varias.

Aunque los tres entrantes estaban deliciosos, uno destacaba sobre el resto gracias a su sabor y su originalidad. Se trataba de una bandeja de almejas a la marinera con gambas y alcachofas que arrancó un murmullo de entre los comensales.

No es que el jamón ibérico con patatas paja y huevo de codorniz o las gambas rebozadas que la secundaban en la mesa estuvieran malos, pero son platos cuyo sabor no sorprende, aunque no por conocidos se disfruten menos.

Restaurante San Patricio - milhojas de solomillo

Tras saborear la última de las alcachofas, empezaron a llegar a la mesa los platos principales, ante los que era difícil guardar la compostura y esperar a que el resto tuviera delante los suyos para hincarle el diente a eso que tan buena pinta tenía en la carta.

Aunque me costó mucho decidirme, y ahora me entenderéis, mi elección fue un milhojas de solomillo y verduras con salsa de champiñones que estaba simple y llanamente espectacular. Acompañado por unos espárragos trigueros con jamón y unas patatas a lo pobre, disfruté hasta dejar el plato limpio.

A pesar de que las raciones eran más que generosas, pocos pudimos resistirnos a probar algunos de los platos que habían pedido nuestros respectivos vecinos.

Restaurante San Patricio - arroz con bogavante

Justo a mi lado habían pedido arroz meloso con bogavante, que apareció servido en una cazuela de barro, con una buena ración de arroz y medio señor bogavante. Como aquello era mucho para una sola persona, todos lo probamos con idéntico resultado; ojos cerrados y leve murmullo. Sabroso como él solo y con el grano en su punto.

También me dio tiempo a probar un poco de arroz negro que había sobrado de una paella a compartir entre varios, y aunque no estaba a la altura del arroz con bogavante, pues había perdido un poco de temperatura y el grano estaba un poco duro, a mi me gustó bastante.

Aunque no lo caté, otro plato que gusto mucho en la mesa fue el rape a la marinera con almejas, que si parecía algo a las almejas a la marinera de los entrantes, debía estar igualmente buenísimo.

Restaurante San Patricio - sorbetes

Tras la ronda de platos principales, llegaba el momento de relajar un poco el paladar para prepararlo para el postre. Con ese fin disfrutamos de dos maravillosos sorbetes, uno de mandarina y otro de frutas del bosque, a cada cual más lleno de matices.

Con el paladar listo y un pequeño hueco en el estomago para el postre, llegó lo que en la carta se llamaba Alegoría de la Albufera. Ante nosotros, una barca de barquillo a bordo de la que viajaban, surcando una albufera de natillas, dos bolas de helado --una de turrón y la otra de maravillosa leche merengada-- y un trozo de chocolate blanco a modo de vela sobre un lecho de mango, si no recuerdo mal.

Restaurante San Patricio - alegoría de la albufera

Completaban la composición una brocheta de frutas, en la que había una fresa --en Noviembre-- tan roja que me asustó, y un palito de chocolate que hacía las veces de remo.

Con el broche de este postre un tanto fallero, dimos por concluida la comida y pasamos al cava, los cafés y las copas, alargando la velada y disfrutando de la compañía en el restaurante San Patricio en Valencia.

Restaurante San Patricio

Urbanización San Patricio 7 Alginet (Valencia) Tel. 96 175 05 31

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