Las juntas del baño son pequeñas, pero decisivas. Basta con que se oscurezcan para que todo el espacio, de manera irremisible, parezca menos limpio, aunque el resto esté impecable. Vapor constante, restos de jabón y cal convierten esta zona en una de las más difíciles de mantener a largo plazo.
En hoteles, donde la sensación de limpieza es clave, las juntas se revisan con mucha más atención de la que suele prestarse en casa. No recurren a productos agresivos ni a soluciones milagro, sino a un método sencillo, repetible y respetuoso con los materiales de un espacio con amplio desgaste por parte de los huéspedes.
La eficacia de este sistema está en combinar productos suaves y dejar que actúen, evitando frotar en exceso. Es un proceso pensado para limpiar de verdad sin erosionar la junta ni dañar el esmalte de los azulejos.
Una pasta espesa
El primer paso consiste en preparar una pasta espesa con bicarbonato y agua. No debe quedar líquida, sino lo suficientemente densa como para adherirse bien a la junta. Se aplica directamente con una cuchara o con los dedos, cubriendo las zonas más oscurecidas.
El bicarbonato actúa como limpiador y abrillantador suave. Penetra en la suciedad incrustada y empieza a aflojarla sin atacar el material, algo fundamental en juntas antiguas o ligeramente porosas.
Se retira esta pasta con un paño húmedo y sobre la junta se pulveriza vinagre blanco. Al entrar en contacto, se produce una reacción espumosa que ayuda a levantar la suciedad acumulada entre los azulejos. No es necesario empapar: basta con humedecer bien la zona y dejar que actúe.
El tiempo de reposo es clave. Dejar la mezcla actuar entre 5 y 10 minutos permite que la reacción haga su trabajo sin necesidad de frotar con fuerza. En juntas muy oscurecidas, se puede alargar unos minutos más.
Después se frota con un cepillo pequeño, como un cepillo de dientes viejo. Su tamaño permite trabajar con precisión y llegar al fondo de la junta sin dañar los bordes. El movimiento debe ser firme pero suave, sin insistir de forma agresiva.
Una vez limpia la zona, se aclara con agua tibia y se seca bien con un paño. Este último paso es importante para evitar que la humedad vuelva a oscurecer la junta en poco tiempo.
Como mantenimiento, muchos hoteles utilizan un pulverizador con agua y vinagre que aplican de forma semanal en las juntas, sin necesidad de frotar. Este gesto sencillo evita que la suciedad vuelva a fijarse.
Con este método, las juntas recuperan su color claro y el baño gana una sensación inmediata de limpieza y cuidado. Un resultado visible sin productos fuertes y con un mantenimiento fácil de sostener en el tiempo.
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