Si después de las vacaciones y con el inicio de un nuevo curso pretendes ordenar tu alimentación y para eso, deseas apuntarte al ayuno intermitente, debes saber que esta estrategia no es apta para todos, sino que en adolescentes puede representar un riesgo para su salud futura.
Qué es el ayuno intermitente
Hablamos de ayuno intermitente como un método que propone limitar las horas del día en las cuales ingresamos calorías al cuerpo, es decir es un protocolo que establece que durante determinadas horas es posible comer alimentos que aporten energía, mientras que durante una ventana de 12, 14 o 16 horas, el cuerpo sólo puede ingerir líquidos sin calorías.
El protocolo más frecuente dentro de todas las opciones de ayuno intermitente es el 16/8, qué propone ayunar durante 16 horas y sólo en una ventana de 8 horas diarias ingerir todos los alimentos del día.
Esta estrategia ha demostrado muchos beneficios a nivel metabólico en personas sanas y adultas, obligando al organismo a la autofagia, es decir a acudir a las reservas energéticas para sobrevivir.
No obstante, en personas con trastornos de la conducta alimentaria, con extrema ansiedad asociada a la comida o bien, en personas habituadas a consumir alimentos de manera muy frecuente, puede ser contraproducente. Incluso en determinadas personas con una condición biológica o una etapa biológica específica, el ayuno intermitente es desaconsejado.
Ayuno intermitente, peligroso en adolescentes
Así como en las embarazadas no se considera recomendable la práctica de ayunos intermitentes porque puede tener efectos adversos en el desarrollo fetal y reducir el peso del nacimiento, en niños y adolescentes su práctica podría resultar peligrosa.
Un estudio realizado en roedores y publicado el año pasado evaluó los efectos del ayuno intermitente en tres grupos de roedores de diferentes edades: adolescentes, adultos y adultos mayores.
Durante el proceso, los roedores permanecieron sin comer durante un día y fueron alimentados durante los otros dos días siguientes. Al cabo de 10 semanas la sensibilidad de la insulina había sido modificada mejorando en los ratones adultos como los mayores, pero en los adolescentes se observó un deterioro preocupante en la función de las células beta del páncreas.
Aunque el líneas generales el ayuno a corto plazo beneficiaría el funcionamiento de las células beta del páncreas, en ayunos prolongados o sostenidos en el tiempo los ratones jóvenes producían menos insulina, por lo que su metabolismo de la glucosa podría haberse alterado de manera similar a lo que ocurre en la diabetes tipo 1.
Según los investigadores, el ayuno intermitente podría afectar el flujo adecuado de nutrientes y el equilibrio hormonal, algo fundamental para la diferenciación celular y el desarrollo de órganos y sus células de forma adecuada.
Por esta razón, el ayuno intermitente en adolescentes, como ocurrió con ratones jóvenes, podría reducir la masa pancreática de las células alfa y beta, así como afectar negativamente la secreción de insulina y posteriormente, el metabolismo de la glucosa.
En conclusión, aunque el estudio fue realizado con roedores, se debe considerar que en organismos humanos en desarrollo la falta de nutrientes o de una continuidad energética puede alterar la diferenciación celular, y por ello, perjudicar el funcionamiento de determinados órganos, como en este caso el páncreas y la secreción de insulina.
En adolescentes, una práctica no muy estudiada
Aunque hay investigaciones que concluyen que el ayuno intermitente puede resultar una intervención segura y sin impacto negativo en niños y adolescentes con obesidad, la realidad es que los estudios hasta el momento son escasos y con muestras reducidas, por lo que no permiten afirmar lo antes dicho ni descartar las consecuencias adversas.
Al respecto, un estudio aún en proceso analiza el efecto de 12 horas de ayuno en niños y adolescentes, ya que dicho tiempo sin comer podría coincidir con el descanso nocturno y ser más fisiológico que un ayuno de 16 horas.
Por otro lado, 12 horas de ayuno han mostrado beneficios en adolescentes con alta presión arterial, ayudando a controlar este parámetro cardiovascular favorablemente.
De igual forma, una investigación concluyó que extender el ayuno a 16 horas no muestra mayor beneficio que el ayuno de 12 horas para controlar la ingesta energética en adolescentes con obesidad.
Asimismo, hay investigaciones que asocian la práctica de ayuno intermitente con una mayor presencia de trastornos alimentarios, un dato no menor si pensamos en niños y adolescentes, con una conducta alimentaria e imagen corporal aun en desarrollo.
Por todo lo antes dicho, y tras analizar la evidencia disponible, podemos decir que hasta el momento no es posible recomendar el ayuno intermitente en niños y adolescentes con problemas de obesidad o con necesidad de mejorar su metabolismo, como así tampoco afirmar su seguridad.
De hecho, como nutricionista especializada en obesidad considero que ningún organismo en desarrollo debería "limitar" su alimentación, o buscar mediante el ayuno intermitente un balance energético negativo. Aunque como hemos dicho, si el descanso nocturno es de 12 horas, el ayuno será más fisiológico en dicho tiempo y quizá sí, podría ser más seguro y beneficioso. No obstante, se necesitan más investigaciones al respecto que demuestren la ausencia de riesgos del ayuno intermitente esta etapa biológica.
Referencias
- Ruth E. Patterson and Dorothy D. Sears. Metabolic Effects of Intermittent Fasting. Annual Review of Nutrition. Vol. 37:371-393 (Volume publication date August 2017) https://doi.org/10.1146/annurev-nutr-071816-064634
- Giorno A, De Simone C, Lopez G, Pisaturo ML, Niccolini L, Guida M, Sarno L, Schettini SCA. Intermittent Fasting During Pregnancy and Neonatal Birth Weight: A Systematic Review and Meta-Analysis. Nutrients. 2025 Nov 13;17(22):3546. doi: 10.3390/nu17223546. PMID: 41305597; PMCID: PMC12655342.
- Matta L, Weber P, Erener S, et al. Chronic intermittent fasting impairs β cell maturation and function in adolescent mice. Cell Reports. Volume 44, Issue 2115225. February 25, 2025.
- Vidmar AP, Naguib M, Raymond JK, Salvy SJ, Hegedus E, Wee CP, Goran MI. Time-Limited Eating and Continuous Glucose Monitoring in Adolescents with Obesity: A Pilot Study. Nutrients. 2021 Oct 21;13(11):3697. doi: 10.3390/nu13113697. PMID: 34835953; PMCID: PMC8624400.
- Shi X, Jiang P, Wang P, Guo X, Ye M, Jiang Z, Chen Y, Fan T, Mao G, Zhou C, Zhao L, Zhang M, Wu L, Wang J, Peng H. Study protocol for a randomized clinical trial to reduce weight among youth with obesity using time-restricted eating: the TRECO study. BMC Pediatr. 2025 Dec 3;26(1):21. doi: 10.1186/s12887-025-06298-w. PMID: 41340042; PMCID: PMC12781309.
- Wu X, Miao J, Peng Z, An X, Liu Q, Chen L, Liang X. Effects of time-restricted eating on blood pressure in children: A cluster randomized controlled trial. Clin Exp Hypertens. 2026 Dec 31;48(1):2635384. doi: 10.1080/10641963.2026.2635384. Epub 2026 Feb 24. PMID: 41736499.
- Bakhsh JA, Vu MH, Salvy SJ, Goran MI, Vidmar AP. Effects of 8-h time-restricted eating on energy intake, dietary composition and quality in adolescents with obesity. Pediatr Obes. 2024 Nov;19(11):e13165. doi: 10.1111/ijpo.13165. Epub 2024 Aug 26. PMID: 39188065; PMCID: PMC11486572.
- Ganson KT, Cuccolo K, Hallward L, Nagata JM. Intermittent fasting: Describing engagement and associations with eating disorder behaviors and psychopathology among Canadian adolescents and young adults. Eat Behav. 2022 Dec;47:101681. doi: 10.1016/j.eatbeh.2022.101681. Epub 2022 Nov 4. PMID: 36368052.
En DAP | El ayuno intermitente podría causar problemas de fertilidad, según un estudio
Imagen | Foto de portada: Unsplash, foto 1: Sasun Bughdaryan, foto 2: Kirill Tonkikh