La vitamina D se conoce como la vitamina del sol porque el cuerpo humano la sintetiza a través de la exposición directa a la luz solar. Pese a que en España podemos creer que vamos sobrados, lo cierto es que los datos advierten de cifras de déficit en la población española. Una buena forma de incrementar sus niveles es a través de la alimentación, por ejemplo, comiendo champiñones. Especialmente si los dejamos un rato al sol en la ventana.
Por extraño que suene, los champiñones comunes son también capaces de sintetizar vitamina D cuando están expuestos a los rayos de luz solar, como el ser humano. Lo ha explicado varias veces el experto en microbiota Tim Spector, profesor de epidemiología genética en el King's College de Londres y conocido divulgador en temas de nutrición y salud.
A través de la empresa de la que es cofundador, ZOE, promociona servicios de nutrición personalizada, también comparte consejos útiles para aplicar de forma sencilla en el día a día, rompiendo mitos y revelando propiedades inesperadas de muchos alimentos cotidianos, como hace en el pódcast de la compañía.
“Curiosamente, los champiñones también pueden producir vitamina D por sí mismos. Así que puedes poner los champiñones a tomar el sol en el alfeizar de la ventana durante un par de días”, afirma el experto. Aunque, como también ha explicado, con solo 20 minutos también aumentarán su calidad nutricional con un mayor aporte de esta vitamina esencial para el organismo.
El déficit de vitamina D puede tener, de hecho, consecuencias muy graves. Provoca una mala absorción de calcio, afectando la salud ósea y siendo causa de riesgo de sufrir osteoporosis, y también puede provocar cansancio, problemas en el estado de ánimo, dolores musculares, fatiga y debilidad general.
Los champiñones y hongos en general son una gran fuente de vitamina D que se potencia con la acción directa del sol, y también, como señala Spector, son una gran fuente del aminoácido ergotioneina, con propiedades antiinflamatorias. “Un estudio que siguió a más de 13.000 adultos mayores durante casi seis años encontró que quienes comían tres o más porciones de hongos a la semana tenían un riesgo 20% menor de desarrollar demencia”, añade, señalando asimismo sus vinculación con un menor riesgo de cáncer y su potencial efecto beneficioso en la salud inmune.
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