48 horas en Astorga: qué hacer y qué comer entre el legado leonés de Gaudí, el cocido maragato y las mantecadas

La legendaria Asturica Augusta reúne patrimonio y gastronomía para una escapada imprescindible en cualquier momento del año

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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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Asomarse a Astorga es sentir cómo el tiempo se pliega en capas visibles: murallas romanas, palacios casi fantásticos y un caserío que aún conserva el pulso de los viajeros que la han recorrido durante siglos. Situada en el corazón de la provincia de León, en la puerta de la Maragatería y bajo la vigilancia lejana de los Montes de León, la ciudad se levanta en un cruce histórico decisivo: la Ruta de la Plata y el Camino de Santiago. Ese doble eje ha marcado su arquitectura, su cultura urbana y el carácter abierto de una ciudad arriera por excelencia. 

El trazado actual sigue conservando la huella de la antigua Asturica Augusta, cuyo origen romano explica la presencia de termas, cloacas, murallas y restos de viviendas. Buena parte de este patrimonio ha sido excavado y musealizado, permitiendo al visitante adentrarse en la vida cotidiana de la ciudad en época imperial como si fuera un viaje en el tiempo. 

La catedral, de estructura gótica sobre capas renacentistas y barrocas, se ha convertido en uno de los perfiles más reconocibles de Astorga. Frente a ella, el Palacio Episcopal de Gaudí añade un matiz casi fantástico a la estampa monumental del centro. 

A todo ello se suma un conjunto de iglesias, conventos, plazas y miradores que componen un casco histórico agradable y accesible, repleto también de zonas verdes como el Parque del Melgar o el Jardín de La Sinagoga, que hacen de Astorga una ciudad muy cómoda para cualquier tipo de viajero.

A este carácter múltiple —romano, medieval, jacobeo, maragato y modernista— se añade una tradición repostera que sitúa a Astorga como uno de los grandes referentes del dulce en España. Chocolates, hojaldres y mantecadas forman parte de la memoria colectiva de la ciudad. 

Día 1 – Toda la ciudad de Astorga

Mañana: la Astorga histórica

El recorrido puede comenzar en las murallas romanas, cuyos lienzos y torres conservados permiten hacerse una idea del poder que tuvo Asturica Augusta. Una vuelta de unos treinta minutos basta para apreciar el trazado milenario que ha configurado la ciudad desde sus orígenes.

Muralla Puerta Romana 01 Trazado de la muralla con la puerta romana de Astorga. ©Turismo de Castilla y León.

A apenas unos pasos se encuentra el Museo Romano (La Ergástula), visita imprescindible para comprender el pasado clásico de la ciudad. En una hora es posible recorrer sus salas, que incluyen mosaicos, cerámicas, objetos domésticos y piezas halladas en excavaciones recientes. El museo ofrece rutas guiadas a espacios arqueológicos cerrados habitualmente al público, algo que conviene reservar con antelación.

Catedral Portada de la catedral de Astorga. ©Turismo de Castilla y León.

La catedral gótica, con su magnífica portada y su interior renacentista, merece al menos hora y media. El Museo Catedralicio añade un valor extra para quienes desean profundizar en el arte sacro de la diócesis. En torno a la catedral se despliega un laberinto de calles que conduce a iglesias más pequeñas y antiguas casas nobiliarias.

El entorno del Ayuntamiento, con su fachada barroca y sus célebres autómatas que marcan las horas, constituye otro punto clave del itinerario. Las calles colindantes permiten disfrutar del ritmo cotidiano de la ciudad, especialmente agradable a media mañana, cuando los peregrinos del Camino de Santiago atraviesan el centro.

Ayuntamiento Ayuntamiento de Astorga, en la plaza Mayor, con la fachada barroca. ©Turismo de Castilla y León.

Antes de detenerse a comer, es buena idea hacer una pausa en alguna de las confiterías históricas para probar hojaldres o un chocolate caliente. Los menús del día son variados y con precios razonables, lo que facilita una comida rápida antes de continuar con el itinerario.

Comida: sin salir del centro

Cuando uno visita Astorga debe tener claras dos cosas. La primera es que la cocina tradicional de la Maragatería no es una oda a la ligereza. La segunda es que la hospitalidad astorgana no te va a dejar con hambre y que los precios son más bien comedidos.

La Sala De Las Termas La sala de Las Termas.

Astorga y, en resumidas cuentas, toda la provincia de León es un buen destino para tragaldabas y, aunque el plato estrella de la zona es el cocido maragato, hay formas de salir de él para que no lo comamos tres veces. Aunque esto no me parecería un pecado.

En Casa Maragata, con dos establecimientos en la ciudad, lo bordan al punto de que es el único plato que ofrecen durante todo el año. Aquí no vas a encontrar otra referencia, pero es exquisita.

El Cocido De Casa Maragata El cocido de Casa Maragata.

Si quieres alternativas al cocido, un buen lugar para cambiar el paso es Las Termas, otro restaurante de toda la vida donde, además de la cuchara, también bordan platos con bacalao y tienen buenas carnes de proximidad, sobre todo ternera, con la que darte el capricho de solomillos y entrecots.

Tarde: la Astorga gaudiniana

La tarde está dedicada a Gaudí, cuya presencia en Astorga se debe al encargo del obispo Juan Bautista Grau tras el incendio del antiguo palacio episcopal. Aunque el arquitecto catalán no pasó un largo periodo en la ciudad, dejó una de sus obras más singulares fuera de Cataluña.

Palacio Episcopal Palacio Episcopal. ©Turismo de Castilla y León.

El Palacio Episcopal, hoy Museo de los Caminos, necesita alrededor de hora y media para una visita completa. Su exterior neogótico y su interior luminoso muestran cómo Gaudí logró fusionar funcionalidad y una estética cargada de simbolismo. El museo exhibe piezas relacionadas con el Camino de Santiago, además de objetos litúrgicos y artísticos que contextualizan la historia de la diócesis.

Para quien prefiera una visita guiada, existen pases en distintos horarios con un coste moderado. Sin embargo, el propio entorno del palacio ofrece numerosos puntos desde los que apreciar su integración con la catedral, configurando uno de los conjuntos más fotogénicos de la ciudad.

Palacio Episcopal Y Catedral Palacio episcopal y catedral de Astorga. ©Turismo de Castilla y León.

El Parque del Melgar, muy próximo, permite descansar tras la densidad monumental de la visita, con senderos sombreados y vistas abiertas al valle del Jerga. El paseo puede continuar hacia zonas menos transitadas del casco antiguo antes de terminar en la Plaza Mayor, que a última hora de la tarde recupera una atmósfera tranquila y agradable.

Cena: Serrano

El restaurante Serrano es el más gastronómico, en el sentido estricto de la palabra, de los establecimientos que vas a encontrar en Astorga y una parada tan recomendada que, incluso, tiene un Sol Repsol.

Cazuelita De Niscalos De Serrano Cazuelita de níscalos de Serrano.

Principalmente por el buen hacer de mantener un legado tradicional en manos de la familia Prieto-Serrano, ya con la segunda generación a bordo, que han sabido unir el producto local y ciertos toques de creatividad sin volverse locos.

Perdiz De Caza Estofada A Fuego Lento Con Setas Y Foie De Pato Perdiz de caza estofada con setas y foie de pato.

Es lugar para comer setas, bordando las preparaciones micológicas, especialmente en otoño, pero también donde probar 'pescados de interior' como bacalao y congrio. A ello hay que sumar buenas legumbres, algunos platos de cordero memorables y unos callos espectaculares que recomendamos probar.

Bacalao Niscalo Y Callos Bacalao, níscalos y callos en Serrano.

También deja hueco para el postre, donde vas a encontrar referencias clásicas, pero resultonas, con muy buena materia prima, para un restaurante difícil de olvidar. 

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Día 2 – Astorga y más allá

Mañana: Castrillo de los Polvazares

A diez minutos en coche se encuentra Castrillo de los Polvazares, uno de los pueblos más representativos de la Maragatería. Declarado Conjunto Histórico-Artístico, mantiene intacta la arquitectura típica de la comarca, con casas de piedra rojiza y grandes portones que reflejan su pasado ligado al transporte de mercancías.

Castrillo de los Polvazares

Pasear por sus calles empedradas puede ocupar entre una y dos horas. La ausencia de tráfico permite disfrutarlo con calma y observar detalles arquitectónicos que explican la importancia comercial del pueblo. Muchas antiguas casonas albergan hoy tiendas y restaurantes especializados en cocina maragata.

Castrillo De Los Polvazares Arquitectura tradicional en Castrillo de los Polvazares. ©Turismo de Castilla y León.

La artesanía local, desde piezas de cuero hasta cerámica, constituye un atractivo añadido. El ambiente reposado del pueblo invita a detenerse en sus terrazas, donde el contraste entre la piedra de las fachadas y el cielo abierto ofrece un escenario ideal para la fotografía.

Castrillo De Los Polvazares 2 Castrillo de los Polvazares. ©Turismo de Castilla y León.

Tras el paseo, es el momento más adecuado para degustar el cocido maragato, uno de los platos estrella de la gastronomía comarcal. Se sirve en tres vuelcos y en orden inverso al habitual: primero las carnes, después los garbanzos y finalmente la sopa. Su contundencia lo convierte en una elección lógica a mediodía, cuando mejor sienta y más se disfruta. La mayoría de restaurantes requieren reserva, especialmente en temporada alta o fines de semana.

Comida: Casa Coscolo

No hay restaurante en Castrillo de los Polvazares que no ofrezca el cocido maragato y, aunque todos rayan a gran nivel, uno de los que más recomiendo es el de Casa Coscolo, no solo por lo canónico de la propuesta, sino también por la variedad de vinos que ofrecen como alternativa y, además, son relativamente ligeros para los estándares de este tipo de platos.

Casa Coscolo

Ligero siempre con comillas, pero la realidad es que los garbanzos que ofrecen, de la variedad pico pardal, son muy sabrosos y tienen una mantecosidad alucinante. También no dejaría de renombrar el buen uso que hacen de los embutidos, tanto chorizo como morcilla, que no pierden ese encanto ahumado, pero sin ser muy pesados.

Sopa

Aunque reconozco, siendo quizás extraño, que lo que más me fascina de Casa Coscolo es la sopa final, ese remanente de toda la esencia de las carnes cocidas durante horas, que ofrecen una sopa sustanciosa, bien desgrasada y totalmente adictiva a la que resulta difícil resistirse con un solo cazo.

Tarde: la Astorga dulce, del chocolate a la mantecada

La tarde puede centrarse en el legado chocolatero de Astorga, uno de los más importantes de España. El Museo del Chocolate es un excelente punto de partida para comprender cómo esta industria transformó la ciudad desde el siglo XVII. La visita dura alrededor de una hora e incluye máquinas históricas, paneles explicativos y una pequeña degustación.

Chocolates De La Cepedana Chocolates de La Cepedana.

Varias chocolaterías del centro venden tabletas elaboradas con recetas tradicionales, chocolates a la taza y especialidades que combinan cacao con ingredientes locales. Resulta tentador llevarse alguna caja como recuerdo, y el personal suele asesorar sobre tipos de cacao y elaboraciones más características.

El recorrido continúa con las mantecadas, otro de los símbolos dulces de Astorga. Su textura suave y su aroma inconfundible forman parte de la identidad culinaria de la ciudad, aunque ya no hay tantas confiterías como antaño y, normalmente, vas a encontrar la misma marca de manera recurrente.

Los Merles De La Confiteria Flor Y Nata Los merles de la Confitería Flor y Nata.

Si quieres repostar o echar unos cuantos souvenirs a tu cesta de la compra, mis paradas recomendadas son la Confitería Flor y Nata para dejarte atrapar por sus particulares merles, las tabletas de chocolate con leche de Chocolatería La Cepedana y los panes y mantecadas de la panadería Hijos de Merino. 

Al caer la tarde, un último paseo permite contemplar la catedral y el Palacio Episcopal iluminados, una postal ideal para despedirse de Astorga.

Cena: al calor de la plaza Mayor

La plaza Mayor de Astorga, con sus soportales y bancos, es una opción generalmente habitual para picotear algo en los locales que la circundan. A buen precio, para comer con las manos, El Uno ofrece hamburguesas, sándwiches y costillas asadas en un local sin pretensiones y accesible.

Plaza mayor de Astorga.

Más formal y clásico es La Peseta, apenas girando la plaza Mayor, donde aparecen también carnes y pescados como el bacalao, que es la bandera marinera de la zona, además de algún buen plato de pulpo, que también recomendamos.

Algo más 'alejados' de ella, en La Reunión, vas a encontrar buenos vinos y una carta más moderna donde caben croquetas, guacamoles, empanadas, cecinas y tartares a precios comedidos para una comida distinta en plena Astorga.

Imágenes | Spain.info / Turismo de Castilla y León / tichr en iStock / KarSol en iStock

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