En la provincia de Sevilla, cuando se piensa en escapadas o destinos turísticos, muchos miran primero hacia la capital con su imponente patrimonio o hacia comarcas más conocidas por su oferta cultural o gastronómica. Sin embargo, hay rincones que, sin hacer ruido, ofrecen una combinación perfecta de naturaleza, historia y sabor.
La Sierra Norte de Sevilla es uno de esos lugares que suelen pasar desapercibidos para muchos viajeros. Situada al norte de la provincia, esta comarca esconde pueblos de gran valor patrimonial, entornos naturales de gran belleza y una autenticidad que se conserva intacta con el paso del tiempo. Y entre todos ellos, Cazalla de la Sierra brilla con luz propia.
Cazalla de la Sierra es uno de esos pueblos que, aunque en el imaginario colectivo se asocian con el anís y los aguardientes, tiene mucho más que ofrecer. Se encuentra a unos 85 kilómetros de Sevilla capital, en plena Sierra Morena, dentro del Parque Natural de la Sierra Norte.
Llegar desde Sevilla lleva aproximadamente una hora y media en coche, siguiendo una ruta que poco a poco va dejando atrás el paisaje urbano para adentrarse en una vegetación más frondosa, marcada por encinas, alcornoques y un aire más fresco, sobre todo en otoño.
La historia de este pueblo es rica y se remonta a tiempos romanos, aunque fue durante la Edad Media y la posterior repoblación tras la Reconquista cuando alcanzó un mayor desarrollo.
En el siglo XVI, su importancia creció aún más gracias a su ubicación estratégica y a su actividad comercial. Fue en esa época cuando comenzó a consolidarse también la tradición de la destilación de anises y aguardientes, que terminaría convirtiendo a Cazalla en uno de los grandes referentes nacionales de este tipo de bebidas.
Pasear por sus calles es recorrer siglos de historia. El núcleo urbano conserva una estructura claramente medieval, con callejuelas empedradas, casas encaladas y algunos edificios monumentales que revelan su pasado esplendoroso.
Uno de los puntos más destacados es la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, un imponente templo renacentista que domina el horizonte del pueblo. También merece la pena visitar el Monasterio de la Cartuja de Cazalla, situado a las afueras. Este conjunto monástico, fundado en el siglo XV, hoy funciona como espacio cultural y de alojamiento, y conserva una atmósfera de recogimiento impresionante.
Otro de los encantos de Cazalla es su entorno natural. Al estar en pleno parque natural, los amantes del senderismo y la naturaleza tienen aquí un pequeño paraíso.
Hay rutas que atraviesan bosques de encinas y que conducen a miradores desde los que se puede contemplar la dehesa en su plenitud. Especialmente en otoño, cuando el clima es más fresco y los paisajes adquieren tonalidades ocres y doradas, caminar por estas sendas se convierte en una experiencia sensorial muy gratificante.
La tradición del anís sigue muy viva en el pueblo. Aunque hoy hay menos destilerías que hace unas décadas, aún se pueden visitar algunas que mantienen los métodos tradicionales de producción.
La más conocida es Anís del Clavel, una empresa familiar que sigue elaborando anís, aguardiente y licores con una receta centenaria. El olor a hierbas y alcohol que se respira en estos lugares forma parte del alma del pueblo y permite entender por qué Cazalla se convirtió en sinónimo de este tipo de bebida en muchos rincones de España.
La fábrica de Anís El Clavel.
Pero si hay otro producto que define la identidad de esta zona es, sin duda, el cerdo ibérico. El municipio está rodeado por extensas dehesas, el ecosistema ideal para la cría del cerdo ibérico en libertad.
Esto se traduce en una oferta gastronómica centrada en productos de calidad: jamones, lomos, chorizos y otros embutidos que se pueden degustar tanto en los bares del centro como en tiendas especializadas donde comprar para llevar a casa. En muchos restaurantes de Cazalla se pueden probar platos tradicionales elaborados con carne de cerdo ibérico, guisos que combinan recetas ancestrales con productos de kilómetro cero.
Parque Natural de Sierra Morena. ©Turismo de Sevilla.
La mejor época para visitar Cazalla de la Sierra es, sin duda, el otoño. Las temperaturas suaves, la caída de las hojas y la posibilidad de disfrutar tanto del campo como de su gastronomía en plena temporada hacen que esta estación sea ideal. Además, es en esta época cuando se celebran algunas ferias locales y actividades culturales que muestran la vitalidad de un pueblo que ha sabido adaptarse al paso del tiempo sin perder su esencia.
Imágenes | iStock / Turismo de Sevilla / Anís El Clavel
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