No hace falta ir a Italia para descubrir uno de los mosaicos más impresionantes de la antigua Roma: está en un pueblo a 18 kilómetros de Cuenca

La villa de Noheda, erigida en el siglo IV, posee uno de los mejores testimonios arquitectónicos y artísticos del Bajo Imperio romano

Noheda
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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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La impronta del Imperio romano es innegable en la península ibérica, un territorio donde su presencia se hizo valer durante más de cinco siglos y que permite, aún hoy, presumir de un legado cultural, histórico y artístico de primer orden que solo supera con creces lo que encontraremos en Italia.

Sin embargo, en ocasiones no hace falta poner rumbo al país de la bota para conocer de primera mano uno de los mejores testimonios arquitectónicos de la antigua Roma.

Basta, en esta ocasión, acercarse a unos 18 kilómetros al norte de la ciudad de Cuenca para encontrar en el pueblo de Villar de Domingo García uno de los mosaicos figutativos del Imperio romano más espectaculares de todos los que se conservan.

Noheda1

Un lujo que aguarda en la villa romana de Noheda, uno de los restos arqueológicos más grandiosos de nuestro país vinculados a la antigua Roma y que es, para numerosos conservadores, el mosaico más grandioso de los que aún perviven.

Detalle Mosaico

Encontrado de manera casual en la década de los años ochenta, el mosaico forma parte del suelo de una antigua domus romana que alcanzaría su esplendor en el siglo IV después de Cristo, momento en el que se colocó el mosaico que domina prácticamente toda la construcción, en especial el triclinium, cuyo pavimento presume de un mosaico figurativo con 231 metros cuadrados donde se recrean ingentes escenas teatrales, mitológicas y alegóricas de Roma y Grecia.

Detalle Mosaico 2

No obstante, no es lo único espectacular en una construcción que lleva décadas fascinando a los investigadores por el magnífico estado en que se encuentra, por la complejidad de las escenas –y tamaño– que allí se han representado y por lo sorprendente de su ubicación.

También llama la atención porque en la domus, que debía pertenecer a alguien exageradamente rico para la época debido al tamaño, calidad de los detalles y materiales empleados en su construcción, las termas también alcanzaban unos niveles cualitativos inusitados para su tiempo y, a la vez, igualmente bien mantenidas que han valido a numerosos investigadores para comprender mejor cómo eran los sistemas de acondicionamiento térmico y transporte de aguas en las postrimerías del Imperio romano. 

Imágenes | Cultura Castilla-La Mancha / Turismo de Castilla-La Mancha

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