
Antes de que se termine la temporada intento disfrutar del bonito, un pescado que en casa nos gusta mucho. Aún espero poder repetir algún que otro día mi receta clásica de bonito con tomate antes de que desaparezca de las pescaderías, o aunque lo encontremos su sabor y textura no tiene nada que ver y ya no nos convence.
En este último mes ya se nota bastante y no está igual de blanco ni jugoso que en pleno verano, pero no desaprovecharé los últimos días de compra de bonito que haga para embotar algún frasco o hacer un buen marmitako.
Lavamos, limpiamos de escamas y sangre, y secamos el bonito. En una cazuela con un poco de aceite de oliva lo marcamos unos segundos por cada lado, retiramos a un plato, sacamos las espinas y la piel, salamos y reservamos.
En la misma cazuela, añadimos un poco más de aceite si fuese necesario, pochamos la cebolla, el pimiento y el ajo troceados junto a la guindilla. Agregamos la salsa de tomate, suficiente para que cubra el bonito y dejamos que se haga la mezcla durante 20 minutos. Retiramos la guindilla, pasamos la salsa por el pasapurés y la volvemos a la cazuela.
Echamos el bonito y lo dejamos hacer durante un minuto a fuego bajo. Retiramos la cazuela del fuego, dejamos que repose un par de minutos y servimos inmediatamente para que el bonito no se seque.

Tiempo de elaboración | 30 minutos
Dificultad | Baja
Para esta receta clásica de bonito con tomate me gusta que las rodajas de bonito no sean muy gruesas, así calculamos mejor la cocción y no corremos el riesgo de pasarnos con el marcado o guisado posterior, y que quede seco. Podemos acompañar el bonito con patatas panadera o simplemente una ensalada.
En Directo al Paladar | Receta de rollo de bonito al estilo asturiano
En Directo al Paladar | Pimientos del piquillo rellenos de bonito con tomate. Receta