Uno de los establecimientos de nuestra población que en su carta ofrecen kebab nos dijo hace un tiempo que lo traían de Alemania. No será el único, así que os hacemos saber una noticia que corre desde hace unos días en la que afirman que se ha detectado en Baviera (Alemania) una partida de 20 toneladas de carne (vacuno y pavo) en estado de descomposición destinada a venderla como kebab.
La Fiscalía de Memmingen ha anunciado que al parecer, una empresa intermediaria cambió las etiquetas. Lo malo es que mucha de esta carne puede haber sido consumida ya que fue distribuida en Berlín a finales del mes de julio, por lo que la campaña de retirada de la carne putrefacta del mercado puede no haber resultado útil.

La Unión Europea dio ayer el visto bueno a la propuesta de homologar el etiquetado con respecto a la carne de vacuno. A partir de ahora se denomina carne de ternera al producto obtenido de los animales que se sacrifican antes de que cumplan el año de edad. Además, dentro de este periodo se marcará una diferencia indicando a qué edad ha sido sacrificado el animal.
Dada su versatilidad en la cocina y su terneza el solomillo es el corte de vacuno más preciado, no solo por los consumidores, sino de muchos cocineros. El solomillo es un músculo que, por su situación (bajo las vértebras lumbares, entre el lomo y las costillas) trabaja muy poco, de modo que esa carne resulta siempre muy tierna. Además, es una carne magra, con muy poca grasa; y una grasa que se separa con toda facilidad del músculo. El del un animal adulto puede pesar entre los dos y los tres kilos y se puede utilizar de muchas maneras. Crudo, por supuesto: el carpacho original, o en pieza entera, ya sea al desnudo o envuelta en hojaldre, convertida en esa delicia que denominamos Wellington.
Es el vacuno más apreciado y caro del mundo: Kobe es una ciudad industrial japonesa que distribuye una carne de vacuno muy especial elaborada en algunas zonas rurales de Japón, sumamente apreciada no sólo por lo magnífico de su ganado sino por su tradicional manera de tratarlo y de criarlo que hacen de él un bocado sólo apto para caprichosos adinerados.